Las grandes potencias están inmersas en un delicado ejercicio de equilibrio por el cual se pretende reprender a Corea del Norte por lanzar un cohete y al mismo tiempo relanzar las negociaciones de a seis sobre su desarme nuclear, estiman diplomáticos y expertos.
El Consejo de seguridad de la ONU discutió el domingo sobre las consecuencias del lanzamiento norcoreano, sin llegar a ponerse de acuerdo sobre un texto, pero acordando proseguir las negociaciones entre sus miembros.
í‰stas continuaron el lunes al margen del Consejo y entre las capitales de los cinco miembros permanentes del Consejo (China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia) y Japón.
Según diplomáticos, los occidentales preconizaron el domingo una condena firme, ya que Corea del Norte actuó en violación de la resolución 1718 de octubre de 2006 que prohíbe a Pyongyang efectuar pruebas nucleares o tiros de misiles.
Corea del Norte asegura que lanzó un satélite con éxito, pero las potencias occidentales creen que se trató de una prueba de un misil de largo alcance.
China y Rusia, que como miembros permanentes del Consejo tienen derecho de veto, defendieron sin embargo la moderación en el seno de la ONU.
«Nosotros esperamos que las partes involucradas se muestren prudentes y mantengan la calma para salvaguardar la paz y la estabilidad generales», dijo este martes en Pekin la portavoz de la cancillería china, Jiang Yu, quien además defendió el derecho de un país al uso pacífico del espacio.
«Esta cuestión también se refiere al derecho de un país al uso pacífico del espacio. Nosotros creemos que el Consejo de Seguridad debería responder en forma prudente», agregó la vocero china.
En Moscú, el canciller ruso advirtió este martes que «debemos evitar las conclusiones apresuradas. (…) La situación nos preocupa. Quiséramos examinar esto cuidadosamente», según dijo a la agencia ITAR-TASS.
Las negociaciones entre ambas Corea, China, Estados Unidos, Japón y Rusia están en punto muerto desde diciembre, cuando Pyongyang negó ciertas modalidades de comprobación de sus medidas de desarme nuclear.
«Estamos en un momento muy delicado. Todos los países involucrados deben dar prueba de moderación y abstenerse de todo acto que pueda aumentar la tensión», declaró el embajador de China, Zhang Yesui.
«Debemos primero acordar que las negociaciones a seis son el elemento central de toda esta problemática», insistió por su parte el embajador de Rusia, Vitali Tchurkin.
John Park, experto en Corea del Norte del Instituto para la Paz, un centro de reflexión de Washington, estimó que Estados Unidos debe cumplir un «ejercicio difícil de equilibrio» entre la exigencia china de no comprometer estas negociaciones y la demanda japonesa de «medidas punitivas».
«Será difícil de conseguir sanciones económicas, y en lugar de insistir en esto, un medio para mostrar el disgusto de Estados Unidos es obtener una fuerte declaración», añadió.
Lo que explicaría la dureza del presidente Barack Obama en un discurso pronunciado el domingo en Praga: «las reglas deben ser apremiantes, las violaciones deben ser castigadas, las palabras deben significar algo».
Washington espera una respuesta «firme» en la ONU, declaró un portavoz del departamento de Estado, Robert Wood.
Según Park, China también intenta «hacer malabarismos con varias pelotas al mismo tiempo», queriendo preservar sus estrechas relaciones económicas con Pyongyang, pero respetando sus responsabilidades en las negociaciones de a seis.
Compartió la opinión de varios diplomáticos, según los cuales el resultado más probable de las negociaciones en la ONU será la adopción de una declaración no vinculante que exprese la preocupación y exhorte a Pyongyang a regresar a las negociaciones de a seis y respetar las resoluciones de la ONU.