“La responsabilidad más importante de cualquiera que intente dirigir lo que sea, es gestionarse a sí mismo como personaâ€. Dee Hook
El pasado sábado, 14 de enero, tomó posesión como presidente de los guatemaltecos, Otto Fernando Pérez Molina. Un hombre de formación militar, educado en el respeto a su superior, el temor a Dios y el servicio a la patria.
Llegó a la presidencia por sus méritos propios y su trabajo de campaña, o porque los guatemaltecos lo consideraron el menos peor, si así nos parece. Lo importante es que siendo un general del Ejército asumió por elección popular, libre y democrática. Cansados de los engaños, la corrupción y falta de oportunidades, sumidos en un desgobierno seudosocialista los chapines esperamos una transformación que si bien sabemos que no será de la noche a la mañana, tampoco se dará fácil. Día a día hemos ido confirmando lo que ya sabíamos por percepción propia, el país está grandemente endeudado. La historia de saqueo se ha producido en muchas municipalidades y los nuevos ministros no encuentran por donde iniciar sus nuevos proyectos ante el desorden administrativo, financiero y operativo encontrado.
Además de heredarnos a un diputado como Mario Taracena del que no sabemos si es o se hace, habrá que invertir en los juicios hacia los señores Colom, Espada y las Torres, para dar una muestra de verdadero estado de derecho y justicia social.
El anhelo de quienes vemos cómo el salario no nos alcanza y la sociedad se desmorona escuchamos la palabra “cambio†durante el discurso presidencial como una esperanza de vida. Y al menos en esta primera semana, así se ha dado. El anuncio de no proceder a la destitución de los trabajadores del Estado para colocar a los del partido les brinda confianza y seguridad para continuar realizando mejor su trabajo, unido a la firma de los nuevos contratos para este año, que les asegura que a final de mes podrán gozar de su salario, lo que antes ocurría hasta 2 o 3 meses después, por su parte los señores Colom y Espada continúan dañando lo que tocan, ayer ante numerosos miembros de la prensa pese a buscar lo contrario, fueron juramentados en el Parlamento Centroamericano, como manda la ley, pero ante sus acciones, su presencia sólo contribuye a que muchas personas continúen pensando que el Parlacen es una cueva de ladrones.
Lamentablemente no fueron capaces ahora de enfrentar su realidad como no lo hicieron en el pasado, perjudicando con su presencia tan honorable institución en donde por cierto también fueron juramentadas las licenciadas Lisa Lou y Marilú Aguilar compañeras universitarias a quienes deseamos éxitos en sus gestiones.