Al menos diez personas, esencialmente policías y personal penitenciario, murieron hoy en un atentado suicida contra el furgón que los conducía, en el noroeste de Pakistán, anunció la policía.
Este nuevo ataque se produce cuando el Ejército ha lanzado, hace tres semanas, una gran ofensiva contra los combatientes islamistas cercanos a Al Qaida en las zonas tribales del noroeste y cuando el país vive una ola de atentados sin precedentes, que ha dejado cerca de 1.200 muertos en algo menos de un año.
El furgón penitenciario conducía al trabajo a policías y personal penitenciario «cuando fue embestido por un automóvil cargado de explosivos», declaró Najeebullah, un oficial de policía de Bannu, la ciudad más próxima al lugar del ataque, a unos 250 km al suroeste de Islamabad.
«Diez personas, esencialmente policías y personal penitenciario, resultaron muertas», añadió.
El furgón celular, utilizado normalmente para el transporte de presos, se precipitó a un río desde un puente por la fuerza de la explosión, precisó otro jefe de la policía local, Tahir Shah. Al menos nueve policías murieron, según él.
Bannu es una ciudad guarnición, bastión del ejército cerca de las zonas tribales fronterizas con Afganistán.