Diez años de buenas relaciones


Mañana se cumplen diez años del establecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Guatemala, decisión adoptada por el entonces presidente ílvaro Arzú quien seguí­a en la televisión la visita del Papa Juan Pablo II a la isla y escuchó el llamado del Pontí­fice a dar una oportunidad a los cubanos. De inmediato, según se recuerda, llamó a su Canciller para decirle que debí­an restablecerse las relaciones rotas desde principio de los años sesenta.

Oscar Clemente Marroquí­n
ocmarroq@lahora.com.gt

Hay que recordar que en Guatemala se vivieron terribles consecuencias de la guerra frí­a, más que en otros paí­ses, puesto que la huella de 1954 creó una profunda división artificial de la sociedad entre comunistas y anticomunistas. Tras el triunfo de la Revolución Cubana, aquí­ se entrenaron los combatientes organizados por la CIA para participar en el desembarco en Bahí­a de Cochinos y el posterior surgimiento de la guerrilla agudizó las contradicciones y generó antagonismos profundos entre los gobiernos de nuestro paí­s y el cubano.

Arzú, por su origen y sus tendencias polí­ticas, estaba fuera de sospecha y tuvo espacio para el acto osado de plantear el restablecimiento de relaciones con Cuba. Ya antes el gobierno de Castro se habí­a involucrado seriamente en el proceso de negociación por la paz de Guatemala, no sólo durante el régimen de Arzú sino aun en las postrimerí­as de los gobiernos militares, y eso allanó el camino sobre todo en los sectores más duros de las mismas fuerzas armadas. Antes una delegación de alto nivel del Ejército, en realidad del más alto nivel, habí­a estado en Cuba para encontrarse con los comandantes guerrilleros y al final estuvieron en una cena con Fidel y Raúl Castro.

Hoy en dí­a, cuando el blanco de la confrontación ideológica inspirada por Estados Unidos se ha corrido a Venezuela, las relaciones entre Cuba y Guatemala son armoniosas y productivas. Especialmente en el plano de la salud, en el que nos hemos beneficiado por la presencia de 300 médicos cubanos dispersos en 17 de los departamentos del paí­s. Con ellos pasan ya de 3,500 los que han pasado por nuestra tierra ayudando a sus semejantes. Pero además hay 800 guatemaltecos estudiando medicina en Cuba y suman 400 los que ya se han graduado y vuelto al paí­s. Además hay dos hospitales gratuitos construidos por Cuba y operados por sus médicos en Alta Verapaz y otro en Jalapa, donde se realiza la operación milagro que ha devuelto la vista a miles de personas.

Los empresarios se han favorecido también con el intercambio comercial que ha superado los 300 millones de dólares en estos diez años y de esos Guatemala ha vendido por 250 y comprado por 50; vendemos textiles, vestuario, calzado, productos de higiene y limpieza, cartón, productos de acero, madera, pintura, entre otros.

La ayuda en deporte ha sido grande y está por incrementarse para formar atletas de alto rendimiento. En educación ha habido poca cooperación, sobre todo en el último gobierno, pero ahora se espera implementar un programa de alfabetización diseñado por Cuba y aprobado y recomendado por Unesco.

Y para conmemorar el décimo aniversario, el vicepresidente Espada irá a la isla en estos dí­as y sin duda que se pueden lograr nuevos convenios de cooperación. Ojalá incluyan uno sobre prevención de desastres, tema en el que Cuba ha alcanzado excelencia y aquí­ andamos en pañales.