La policía francesa detuvo hoy a diez «anarquistas» sospechosos de sabotear las infraestructuras de los trenes de alta velocidad del país, según informó la ministra francesa del Interior, Michele Aillot-Marie.

En un comunicado transmitido, la ministra anunció que los detenidos por la policía en el marco de una investigación sobre «los actos de sabotaje cometidos contra las catenarias de la SNCF» -compañía pública francesa de ferrocarriles- pertenecen «a la extrema izquierda, a la órbita anarco-autonomista».
«Hemos descubierto que estos militantes de extrema izquierda tienen vínculos con cinco países europeos y otros no europeos», dijo, asegurando que el grupo francés tiene contactos en Bélgica, Alemania, Italia y Grecia entre otros.
En una declaración a la prensa junto con el presidente de SNCF, Guillaume Pepy, la ministra precisó que ninguna de las personas detenidas pertenece a la empresa ferroviaria.
Aillot-Marie dijo que de los 20 arrestados inicialmente en París y en las ciudades de Tarnac (centro) y Rouen (norte), finalmente 10 fueron detenidos.
Una fuente cercana a la investigación dijo que la fiscalía antiterrorista de París está investigando «posibles lazos entre los detenidos y los ultraizquierdistas alemanes responsables de las acciones contra los trenes cargados de desechos nucleares».
El presidente Nicolas Sarkozy celebró «el rápido avance de la investigación» prometiendo «más progresos en el contexto de la investigación».
El pasado sábado, miles de pasajeros se vieron afectados por importantes retrasos en más de 160 trenes de alta velocidad entre París, Londres, Bruselas y diferentes regiones francesas, por la aparición de barras de hierro a través de las catenarias de las vías férreas.
El ataque que detuvo los trenes seccionó varias catenarias de alta tensión, pero no hubo ningún herido.
«Está claro que cuando éstos ocurre en diferentes lugares y al mismo tiempo debe haber sido un acto deliberado de sabotaje. La investigación está en marcha y espero que dará resultados», había comentado el jefe de gabinete de la Presidencia, Claude Gueant.
El domingo, en el suroeste de Francia se produjo otro incidente cuando un Tren de Gran Velocidad (TGV) chocó contra dos bloques de hormigón colocados en las vías. El accidente no provocó heridos y tampoco se pudo establecer si estaba relacionado con los ataques del día anterior.
Los expertos de la SNCF declararon a la prensa que los ataques eran muy complejos y demostraban que los saboteadores eran técnicamente muy competentes, ya que la neutralización de los cables de conducción eléctrica requería unos conocimientos muy avanzados.
Durante los últimos años, la red de trenes de alta velocidad ha sido víctima de diferentes ataques de grupos criminales que pretenden chantajear a la SNCF.
Sin embargo, los ataques del sábado estaban perfectamente planificados, bloqueando trenes al norte, al este y al sur de la capital de forma casi simultánea y sumergiendo la red nacional en el caos más absoluto.
Además de los servicios nacionales, también estuvieron atrapados los trenes Eurostar que van a Bruselas y a Londres o los Thalys que se dirigen hacia el norte de Europa.
Otra odisea ferroviaria fue la de un convoy que salió el viernes de Francia cargado con 123 toneladas de desechos nucleares alemanes que, tras ser tratados en una fábrica francesa, debían volver al centro de almacenamiento de Gorleben, al norte de Alemania.
Ya desde la frontera se encontró con los bloqueos de militantes antinucleares y una vez en Alemania se volvió a enfrentar a manifestaciones multitudinarias que requirieron la intervención policial antes de llegar a su destino anoche.