El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu respondió a las demandas de clarificación de Washington sobre su política de colonización sugiriendo «medidas de confianza» para reactivar el diálogo con los palestinos, sin pero sin dar detalles y en un persistente clima de tensión.
Tratando de calmar el juego, Netanyahu llamó el jueves en la noche a la secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton para darle cuenta de «medidas que apuntan a restablecer el clima de confianza» que podrían ser adoptadas por Israel y los palestinos.
Interrogado al respecto, el portavoz de Netanyahu, Mark Regev, rechazó hacer comentarios.
Desde hace varios días, la administración Obama hacía presión sobre israelíes y palestinos para «adoptar medidas para reconstruir la confianza».
Según la prensa israelí, Hillary Clinton había multiplicado las presiones sobre Netanyahu en ese sentido.
En particular, habría exigido que cese la construcción en Jerusalén Este, donde los palestinos quieren establecer la capital de su futuro Estado, en tanto Israel considera el conjunto de la Ciudad Santa como su capital «indivisible y eterna».
Reunido el viernes en Moscú, el Cuarteto para el Medio Oriente (EE.UU., ONU, UE y Rusia) pidió a Israel congelar toda actividad de colonización.
Si bien Israel no había reaccionado oficialmente, un alto responsable israelí, contactado por la AFP, estimó bajo anonimato que el Estado israelí había «hecho ya un gesto declarando una moratoria de diez meses para las construcciones en las implantaciones, que no concierne Jerusalén».
Según la prensa israelí, Benjamin Netanyahu estaría dispuesto a hacer gestos de buena voluntad hacia el presidente moderado de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, en particular liberando a prisioneros y eliminando retenes en Cisjordania ocupada.
También estaría dispuesto a postergar los proyectos de construcción en los barrios de colonización en Jerusalén Este, origen del enfriamiento de las relaciones con Washington, pero en el fondo, sin ceder en nada.
Según la radio militar, citando fuentes gubernamentales, Netanyahu rechazó un cese de la colonización en Jerusalén Este, cuya anexión en 1967 no está reconocida por la comunidad internacional, pero prometió ser discreto.
No obstante, esta discreción sería casi imposible pues las licitaciones para nuevas construcciones son públicas.
Por otra parte, según dos sondeos publicados el viernes, una mayoría de israelíes se opone al cese de la colonización en Jerusalén Este.
Según el ex cónsul general israelí en Nueva York, Alon Pinkas, la crisis no se solucionará, pero será administrada con mayor discreción.
«Hay contactos para organizar encuentros entre Netanyahu y dirigentes estadounidenses» indicó en forma anónima una fuente oficial israelí que dijo era «posible» una reunión con la secretaria de Estado, Hillary Clinton.
Por el contrario, responsables estadounidense no pudieron decir si el presidente Obama se reuniría con Netanyahu.
Esta crisis, la peor desde hace décadas, provocó virulentos intercambios de declaraciones, siendo el presidente Barack Obama blanco de los políticos y de la prensa de extrema derecha israelíes.