Dí­a Internacional del Holocausto


Hoy al mediodí­a debió haberse realizado el acto de conmemoración del Dí­a Internacional de Recordación del Holocausto, en la Plaza de Israel, mientras que por su parte y en alusión a esa fecha la doctora Sara Salazar de Pezzarosi, en representación de la Unión de Amigos de Israel El Olivo, por medio del reverendo Daniel Túchez hizo llegar una a mi buzón electrónico una declaración que copio casi textualmente:

Eduardo Villatoro
eduardo@villatoro.com

El 1º. de noviembre de 2005 la asamblea general de la Organización de las Naciones Unidas aprobó la resolución 60/7, por medio de la cual designó el 27 de enero como el Dí­a Internacional de Conmemoración en memoria de las ví­ctimas del Holocausto, que es un término poco apropiado para designar el terrible genocidio y el desastre (shoá, en hebreo), ocurrido durante la Segunda Guerra Mundial, que significó la persecución, humillación y el asesinato sistemático de los judí­os y de algunos otros grupos minoritarios, como gitanos, eslavos, prisioneros rusos y polacos, disminuidos fí­sicos y mentales, por parte del Tercer Reich alemán, del Fí¼hrer Adolfo Hitler.

Ese exterminio se efectuó de manera meticulosa, efectiva y bien planificada por el sistema nacionalsocialista (nazi) que regí­a por entonces en Alemania, calculándose que el número de ví­ctimas ascendió a alrededor de 12 millones de personas, de las cuales 6 millones eran judí­os, y de éstos, un millón y medio eran niños.

Los judí­os fueron calificados por los nazis como «antiraza», o sea una especie de antí­tesis de la raza aria, y, por lo tanto, fueron tomados como un objetivo que implicaba su destrucción total.

La doctora De Pezzarosi considera que es vital no olvidarse de esta espantosa tragedia de la historia humana, por lo que se debe dar a conocer a las nuevas generaciones, para que todos estemos atentos a los extremos que puede llevarnos la arrogancia, la intolerancia y el odio racial.

De esa cuenta, en esta fecha -agrega- debemos solidarizarnos con el pueblo de Israel y con todos aquellos grupos que son perseguidos y masacrados por prejuicios e intolerancia. Se debe meditar sobre el Holocausto, como un lamentable hecho histórico, y guardar un minuto de silencio en memoria de los millones de ví­ctimas del odio racial.

Que nunca más se repita semejante exterminio irracional de seres humanos -puntualiza-, y para ello es necesario inculcar el respeto a todos los seres humanos, sin hacer distinción por motivos de raza, género, religión o ideologí­a polí­tica, a la vez que es imprescindible resaltar la necesidad de combatir toda forma de odio y discriminación racial, especialmente el antisemitismo.

Y finaliza diciendo que si queremos y ansiamos un mundo, es indispensable cultivar y fomentar los valores que reflejan el amor, el respeto, la justicia, la verdad y la solidaridad, elementos esenciales para la convivencia armónica y pací­fica entre todos los seres humanos y todos los pueblos del mundo.

(Romualdo Adler cita al cientí­fico judí­o Albert Einstein, nacido en Alemania y nacionalizado norteamericano: Vemos la luz del atardecer anaranjada y violeta porque llega demasiada cansada de luchar contra el espacio y el tiempo).