Dí­a de la dignidad


En el 2006, Guatemala fue situado en el segundo lugar de los paí­ses que enví­an niños a Estados Unidos para adopción, después de China. Sólo en ese año fueron procesadas un total de 4,135 adopciones (sólo 3 por ciento de los niños y niñas fueron declarados judicialmente adoptables, mientras que el 97 por ciento fueron entregados voluntariamente por sus padres ante un notario. La Procuradurí­a General de la Nación presentó ese año, 80 denuncias por trámite irregular de adopción), mismas que tuvieron un costo para los futuros padres de aproximadamente 27 mil dólares, saque usted la cuenta de todo el dinero que se generó al respecto.

Claudia Navas Dangel
cnavasdangel@yahoo.es

Dinero que en su mayorí­a se quedan abogados y polí­ticos inescrupulosos, un poco que le toca a quienes engendran (fabrican) niños y niñas para ganarse la vida y para quienes han armado casas cuna ilegales y toda esa maraña en la que seres humanos son comercializados, escogidos por extranjeros como zapatos y camisas.

Y no se vale, no es justo que se juegue con la vida, porque vaya usted a saber qué les depara a esos infantes, no es justo que en un paí­s en donde la niñez se muere de hambre y no tiene acceso a educación, se fabriquen niños y niñas para satisfacer las necesidades maternales de extranjeros, y peor aún la ambición desmedida de personas (que no sé si llamarles así­) desalmadas y corruptas. Lo justo, lo correcto es que este martes 11 de diciembre, Dí­a de la Dignidad, las y los diputados tengan un poco de eso, y aprueben esa ley que va a regular estos procesos.

Las cartas están echadas, sólo queda que las y los parlamentarios hagan, aunque sea al final de su estadí­a por el pleno, un trabajo correcto y velen como «padres de la patria» que dicen ser, por todos los niños y niñas de Guatemala.

Y que nosotros los ciudadanos conscientes hagamos acto de presencia frente al Congreso, y exijamos respeto por la vida de quienes no son sólo el futuro, sino el presente de nuestro paí­s.

Pongamos todos listones blancos en carros, en la ropa, en los postes, por la DIGNIDAD DE LA NIí‘EZ.