Dí­a contra el Trabajo Infantil


Habitualmente, muchos niños de más de diez años trabajan como si fuesen adultos. En la gráfica, un niño atendiendo un negocio informal.

Hoy se celebra el Dí­a Mundial contra el Trabajo Infantil, sin que esto represente un verdadero cambio para la niñez que labora.

Mario Cordero
mcordero@lahora.com.gt

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) llamó a los gobiernos, empleadores y trabajadores, para que recuerden los compromisos adquiridos en los acuerdos, y que se refuerce la alianza en contra de la explotación infantil, y se impulsen acciones que ayuden a labrar un futuro en dignidad.

De acuerdo con la OIT, en todo el mundo habrá al menos unos 132 millones de niños y niñas que trabajan, especialmente en actividades agrí­colas.

La cifra es preocupante, ya que en todo el mundo se calcula, según la OIT, 218 millones de población infantil, por lo que se establece que el 70% de la niñez trabaja.

Sólo en Centroamérica y República Dominicana, habrá hasta dos millones de niños y niñas trabajadoras, particularmente en actividades agrí­colas. De ellos, la mitad no asiste nunca a recibir educación formal, y están expuestos a riesgos, como el excesivo cansancio fí­sico o la contaminación por quí­micos insecticidas.

Debido a la facilidad que presentan los niños y niñas para caminar entre las plantaciones, habitualmente se les encomienda la tarea de manipular pesticidas y agrotóxicos, que, debido a su proceso de desarrollo, es demasiado dañino.

Asimismo, expresa la OIT, que los niños y niñas manipulan herramientas punzocortantes o maquinaria semipesada, sin ningún tipo de protección.

Además, en cuanto al cansancio fí­sico, los niños y las niñas son puestos a trabajar como si fuesen adultos que alcanzaron ya su completo desarrollo; usualmente, trabajan jornadas de más de ocho horas, cuando la legislación de Guatemala y el resto de la región centroamericana no permite el trabajo infantil de más de cuatro horas.

Psicológicamente, la niñez trabajadora ha padecido de estrés, debido a la presión a la que muchas veces son sometidos para poder cumplir con metas de producción.

Por último, señala la OIT, que la niñez centroamericana usualmente pierde el derecho a la educación, ya que no se le permite su ingreso al sistema formal. En dado caso los padres de familia accedan a que estudie, es normal que los infantes no concluyan el año escolar, debido a migraciones por cosechas.

Hay que señalar, también, que, según la OIT, la condición de las niñas trabajadoras es más grave, por su misma condición, ya que suelen combinar también las actividades de campo con las labores domésticas.