Devotos celebran a su patrona


í“scar Andrés Cardenal Rodrí­guez, arzobispo de Tegucigalpa, celebró la misa de ayer. FOTO LA HORA: AFP ORLANDO SIERRA

Miles de devotos visitaron ayer a la Virgen de Suyapa, patrona de Honduras, para celebrar el 262 aniversario del hallazgo de la estatuilla en una montaña al noreste de Tegucigalpa.


La celebración estuvo a cargo del cardenal Oscar Rodrí­guez.

«Yo tení­a un tumor cancerí­geno en el cerebro, vine a pedirle a la virgen y cuando fui a donde el doctor quedó asombrado que ya no tení­a nada», relató Justina Núñez, una de los miles de feligreses que visitan el templo.

Según autoridades de la Iglesia, unos dos millones de peregrinos, procedentes de diferentes zonas de Honduras y de otros paí­ses de Centroamérica, han visitado durante la última semana el templo ubicado en una colina al este de Tegucigalpa, muchos para pagar promesas por milagros que, según ellos, les ha cumplido la patrona de Honduras.

En áreas verdes de los alrededores se instalaron tiendas de campaña donde han pernoctado miles de personas, al tiempo que se han instalado negocios de comida, ropa y recuerdos de la celebración.

El acto cumbre de la conmemoración fue la misa que presidió ayer el cardenal Rodrí­guez en conjunto con el obispo de San Antonio, Texas, Estados Unidos, José Horacio Gómez, y el obispo de Mandeville, Jamaica, Neil Teadman.

La homilí­a fue pronunciada por el obispo Gómez, quien hizo oraciones por la paz y contra la violencia, así­ como al cultivo de la fe católica, ante unas 5 mil personas que colmaron el templo, incluyendo al presidente Manuel Zelaya y otras autoridades.

Durante la noche del lunes y ayer en la madrugada se llevó a cabo una alborada con música y oraciones, con la presencia de los miles de peregrinos.

La diminuta estatuilla de 6,5 centí­metros, con la cara ovalada, piel trigueña y otros rasgos indí­genas, fue hallada en febrero de 1747 en un bosque de pinos en Piligí¼in, 20 km al noreste de la capital, por el campesino Alejandro Colindres y el niño Jorge Martí­nez.

Según la leyenda, Colindres se acostó a descansar con el niño y sintió un objeto que les estorbaba y lo guardó en una bolsa, hasta que la mañana se llevó la sorpresa de que se trataba de la estatuilla de la virgen.

La instalaron en una capilla en una finca y en 1780 le construyeron la primera ermita y en 1943 se comenzó a construir el imponente santuario actual.

En 1925 el Vaticano la declaró patrona de Honduras.