El deterioro en los términos del intercambio está complicando cada vez más a Costa Rica, a pesar de la diversificación de sus exportaciones, de su fama como destino turístico y de la salud de sus finanzas públicas, admitió un responsable económico.
Los líderes políticos y legisladores parecen estar tomando conciencia de la presión que este deterioro está ejerciendo sobre la economía nacional, lo que ha propiciado un clima de entendimiento entre el gobierno y la oposición para una reforma que permita eliminar el impuesto al diésel.
El término del intercambio mide la relación entre los precios de las exportaciones e importaciones de un país. Esto significa que Costa Rica cada vez paga más por la misma cantidad de productos que compra en el exterior, mientras los precios de los productos que vende no han subido en la misma proporción.
Si se toma el año 2000 como base 100, los términos del intercambio de Costa Rica cayeron a 91,9 en 2004 y a 85 en 2007, explicó el jueves el ministro de Hacienda, Guillermo Zúñiga. «Si lo calculamos ahora, estoy seguro de que este número es menor», agregó.
Costa Rica es el cuarto país que ha sufrido un mayor deterioro en los términos del intercambio en América Latina entre 2000 y 2007, después de Nicaragua, Honduras y Haití, los países más pobres de la región, según informes de la CEPAL, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de la ONU.
Hace 20 años, por ejemplo, San José compraba 20 barriles de petróleo con lo que percibía por cada quintal de café que exportaba, mientras que hoy el mismo quintal alcanza sólo para adquirir un barril de crudo.
La eliminación del impuesto al diésel permitiría aliviar los bolsillos de las familias costarricenses, al impedir –o al menos atenuar– nuevas alzas de precios de productos básicos y de tarifas del transporte y servicios públicos.
«Ahora como nunca se hace evidente la necesidad de estar unidos», declaró el ministro Zúñiga, quien elogió este nuevo clima de entendimiento tras la aguda polarización política vivida a raíz del referendo sobre el tratado de libre comercio con Estados Unidos, ratificado en las urnas en octubre de 2007.
Costa Rica tiene una de las economías más prósperas y diversificadas de Centroamérica, cuyas exportaciones alcanzaron casi 10 mil millones de dólares en 2007, una de las más altas per cápita de América Latina, junto con Chile.
Una porción de las divisas proceden de productos tropicales como el banano (7%), piña (5%) y café (2%), pero el país también exporta bienes manufacturados de alta tecnología, como circuitos electrónicos integrados (15%) y partes de computadoras (11%). Incluso las películas en tres dimensiones que DreamWorks venderá a partir del próximo año contarán con chips «ticos», gracias a los microprocesadores que la compañía Intel fabrica en su planta de Costa Rica.
Unos 2 mil millones de dólares anuales obtiene este país por el turismo, con la llegada de casi dos millones de visitantes.
Costa Rica logró un superávit presupuestario de 232 millones de dólares al cierre del primer semestre, 285% más que en ese mismo lapso de 2007, en gran medida gracias a una mayor recaudación tributaria.
Pero estos ingresos no alcanzan para compensar las exorbitantes alzas de los precios de los combustibles importados, que representan dos tercios de la energía que consume este país, que en el último año ha visto duplicada su factura petrolera.