Es inconcebible. Hasta el momento han sido asesinados 920 palestinos, del cual un 42% son civiles. La cifra de muertes de Israelíes es de 13, de los cuales 3 son civiles. Está claro que esta no es una guerra, sino es una masacre indiscriminada. Las muertes siempre son lamentables, pero las fuerzas son desiguales.
El llamado al cese al fuego del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas le importa muy poco a Israel. Además, las noticias señalan la posibilidad que el ejército israelí esté utilizando bombas de fósforo blanco en zonas de mucha población, lo cual significa que está violando la legislación humanitaria internacional. Estos hechos sientan un precedente de terror en el mundo. Significa que cualquiera puede masacrar una población con toda la impunidad del caso.
Igual de inconcebible es la concentración realizada el domingo en la Ciudad de Guatemala, donde según fotos y artículo de Prensa Libre fueron movilizados niños para pronunciarse por la paz, ondeando banderas de Israel y con consignas de «Israel tiene derecho a defenderse».
El mejor aliado de Estados Unidos -principalmente en términos militares- se respalda en el supuesto terrorismo de Hamas para realizar un ataque de proporciones mucho más terribles de los que su país ha podido sentir, y las cifras son irrebatibles.
Estas concepciones de terrorismo me traen a la mente la represión por parte de las fuerzas del Estado guatemalteco a las comunidades campesinas. Una muy ilustrativa, la de Izabal, donde el Ejército y la Policía cercan las comunidades de Livingston, Izabal y cae el campesino Mario Caal, con señales de estrangulación. Esto fue respuesta a una retención de turistas por parte de miembros de estas comunidades. Esta acción, es en todos los términos indefendible, sin embargo, son de esperarse y hasta de comprenderse cuando vamos a la raíz de los hechos y encontramos que son pueblos históricamente despojados de sus territorios que tras verse despojados por finqueros de la zona deciden tomar acciones.
El vicepresidente Espada en esa ocasión los llama «terroristas», al igual que Estados Unidos e Israel llama a un grupo que en elecciones generales fue elegido por la población para encabezar el Gobierno de Palestina. Además, si una población está enfrentada a un cerco militar, a un bloqueo comercial, y condenado a vivir prácticamente en un campo de concentración, es de esperar -aunque insisto, no de defender- que hayan grupos de la población que busquen solución en la violencia.
Dentro de todo el terror, resulta esperanzador que en muchas partes del mundo la población ha salido a pronunciarse en contra de esta matanza. Aunque Israel no permita el ingreso de periodistas a Gaza, la información ha llegado y el sufrimiento de mujeres y niños ha calado en el corazón de mucha gente que todos los países, incluyendo a Guatemala, nos hemos plantado para expresar nuestra indignación.