El desarrollo del turismo en el país ha despertado un nuevo vicio de la sociedad moderna, el turismo sexual, así lo refirió el Presidente en funciones Eduardo Stein, quien afirmó que alrededor del crecimiento que se ha protagonizado en la actividad turística existe un pedazo oscuro el cual ha desatado también la explotación infantil.
etelon@lahora.com.gt
Este tipo de actividades se promueven principalmente por internet, en donde personas que ven en sus países de origen la imposibilidad de satisfacer este tipo de aficiones que riñen con la ley, viajan a naciones donde niños, niñas y adolescentes son explotados por redes de crimen organizado que comercian con este turismo oscuro, aseguró Stein.
Las declaraciones del funcionario precedieron la presentación del texto Protocolo y detención y atención integral para víctimas de explotación sexual.
De acuerdo con Karina Javier, consultora regional de la Organización Internacional del Trabajo, no se cuenta con datos exactos que indiquen los porcentajes de menores explotados, no obstante aseguró que estimaciones refieren que en la región más de un millón de niños han sido víctimas de este tipo de vejámenes.
Agregó que en territorio guatemalteco existe la explotación por el pago de pornografía, existe además tráfico no sólo a nivel de país sino también a nivel local, el cual se caracteriza por trasladar menores de un departamento a otro.
En opinión de María Eugenia Villareal, experta en el tema infantil, existen comunidades con mayor vulnerabilidad que otras en donde los menores y adolescentes son explotados; los departamentos de San Marcos y Petén son, en efecto, referentes en el tema, asegura.
Una de las mayores causas de este fenómeno, refiere la experta, es la tolerancia que existe dentro de la sociedad que protege a los explotadores y esto a la vez se refleja en que no ha existido una política estatal que dé prioridad al problema de la explotación sexual de la niñez, apunta.
Esto crea un ambiente de impunidad tanto para traficantes, proxenetas, facilitadores y clientes explica Villareal, quienes continuamente siguen utilizando a sus víctimas.
Uno de los problemas legales que amparan este tipo de actividades, según las expertas, es el vacío legislativo que existe en el tema de la explotación sexual.
Por lo cual refieren que la propuesta de ley que busca tipificar como delito la explotación sexual de todos los participantes que actúan en la cadena delictiva contra menores, ha permanecido en una débil lucha que no ha tenido eco dentro del parlamento guatemalteco.
Es fundamental la reforma al Código Penal, que se endurezcan las penas de aquellos que abusen sexualmente de niños, niñas y adolescentes.
Aunada a este esfuerzo se debe fortalecer la vigilancia, lo cual construya mecanismos para las victimas, la cual haga pensar dos veces tanto a quienes visitan el país con la intención de realizar turismo sexual como a explotadores locales, quienes deberían pensárselo dos veces antes de utilizar a la niñez.