Despilfarro y chauvinismo en el futbol


Eduardo-Villatoro-2013

Por estar embebido en temas referentes al fenómeno criminal o problema social de las maras, me he desentendido de otros graves asuntos que afectan a la colectividad guatemalteca, o por lo menos a grupos más desafortunados, como las víctimas de la masacre en San José Nacahuil, el embarrancamiento de un autobús en jurisdicción de Chimaltenango, el bochornoso incidente de una viceministra de Salud, el terremoto en el suroccidente del país, las reiteradas  anomalías en el Renap y otros sucesos de importancia.

Eduardo Villatoro


Como es imposible abarcar todos esos casos a la vez, prefiero referirme a la obstinación, desvergüenza y despilfarro de los dirigentes de la Federación de Futbol, al disponer que la selección nacional de ese deporte disputara un partido nada menos que en la lejana ciudad de Osaka, sólo para quedar en ridículo por enésima ocasión y para dilapidar recursos que deberían utilizarse en otros objetivos más realistas, tal como lo he reiterado en lo que atañe a estimular  semilleros de futbolistas en el interior del país, y, de paso, retirarse de toda competición internacional durante un lustro o una década, aunque desate el berrinche de los también corruptos dirigentes de la FIFA, porque con los actuales integrantes de los combinados no han logrado ninguna expectativa para los aficionados al balompié.

   El Estado, por medio de la susodicha federación, para realizar ese viaje a  Japón, erogó alrededor de 31 mil dólares por 20 personas, como mínimo, en pasajes aéreos, fuera de transporte terrestre, hospedaje y viáticos, cuando esa selección ni siquiera ha logrado sobresalir sobre sus similares de Nicaragua y Belice, que siempre han estado a la cola en la región centroamericana. Por supuesto que la goleada a esa selección no empaña la dignidad ni el prestigio de Guatemala, ya suficientemente deteriorados en renglones significativos como los son las posiciones que ocupa el país en materia de desnutrición, analfabetismo, defraudación y evasión fiscal, vulnerabilidad de los derechos humanos, para señalar algunos ejemplos.

   Respecto al balompié, la noche del antepasado domingo 8 se me ocurrió curiosear canales de televisión de México especializados en deportes. Dudé si echarme a reír o compadecerme de los presentadores de los programas que discutían la derrota de la selección de ese país ante el combinado de Estados Unidos, lo que significó que el conjunto mexicano se ubicara en el penúltimo lugar en la Concacaf de la  clasificación al mundial.

   Esos comentaristas, con los rostros desencajados, estaban a punto de estallar en escandalosos sollozos, y de haber tenido frente a sí a jugadores, cuerpo técnico y dirigentes de la federación respectiva, los hubieran agredido, por el estado de ira que los invadió. ¡Hasta dónde llega el fanatismo y un exacerbado nacionalismo o chauvinismo!, mientras que hondureños y ticos festejaban sus logros, también exaltadamente, pero a la inversa.
 
   (El aficionado al futbol Romualdo Tishudo y su mujer en reciente visita a México asistieron  a un juego en el estadio Azteca, y cuando el público hizo la ola, la neófita cónyuge se agachó para que no la mojaran).