Despedida de Rolando Barroso


Hará unos tres años que hizo su primera visita a la redacción de La Hora el entonces nuevo agregado de prensa de la Embajada de Cuba, Rolando Barroso, miembro del servicio exterior de su paí­s que sin ser periodista, habí­a tenido ya la responsabilidad de atender al numeroso cuerpo de corresponsales de prensa extranjera que trabajaban en la isla, cuya especial situación geopolí­tica la hací­a muy interesante para los medios de comunicación de todo el mundo.

Oscar Clemente Marroquí­n
ocmarroq@lahora.com.gt

La experiencia que Rolando tení­a al tratar de manera cotidiana con periodistas de distintas nacionalidades y diferentes niveles de objetividad le sirvió sin duda de mucho cuando empezó a relacionarse con la gente de prensa en Guatemala. Creo yo que hizo muy buenas relaciones tanto con los reporteros como con editores y directores de medios de comunicación, al punto de que cuando se conmemoró el 50 aniversario de la Revolución Cubana, pudo ver que la mayorí­a de los trabajos escritos localmente al respecto no mostraban aquellas viejas divisiones que fueron tan marcadas durante nuestros años de conflicto en el marco de la Guerra Frí­a.

Cada poco tiempo Barroso viajaba a los más recónditos lugares del paí­s para compartir con sus compatriotas cubanos que han venido a ayudar a la población guatemalteca en el campo de la salud. El programa de cooperación de los médicos fue sin duda uno de sus grandes intereses y aparte de compartir con los galenos anualmente las festividades de fin de año, aprovechaba las oportunidades para visitar partes de la geografí­a nacional que muchos de nuestros compatriotas jamás han visitado. Al compartir con sus compatriotas me imagino yo que compensaba en parte el sentimiento de lejaní­a de su tierra y la falta que le hací­an los paseos vespertinos por El Malecón.

No lo he platicado con él, pero siento que le debe haber costado entender la virulenta reacción provocada por el viaje a Cuba del presidente Colom y la forma en que buena parte de la opinión pública se expresó ya no sólo respecto a las decisiones de nuestro mandatario sino en contra de Fidel Castro y del gobierno de la isla, porque Barroso sentí­a satisfacción, y la expresaba, de lo que para él era un notable cambio de actitud, en términos generales, de los medios de comunicación cuando abordaban los temas relacionados con Cuba. En mi opinión, la reacción provocada por este viaje presidencial tuvo mucho más que ver con los desaciertos de nuestro gobierno, particularmente de nuestro Presidente y de su Cancillerí­a, que con la actitud de los mismos cubanos.

Lo que sí­ puedo decir es que Barroso es una confirmación plena de mi teorí­a de que las mejores polí­ticas de comunicación no las diseñan ni ejecutan los periodistas. í‰l supo establecer excelentes relaciones con los medios y sus trabajadores a partir de una clara estrategia sobre lo que era importante para su embajada y de interés para los guatemaltecos y por lo que entiendo de su gestión, a no ser por el problema que generó el gobierno con sus desaciertos, cabalmente en el manejo de su información respecto al viaje presidencial a Cuba, Rolando Barroso abrió puertas que históricamente habí­an permanecido cerradas y pudo trasladar ampliamente información no sólo de la cooperación cubana con Guatemala, sino de la situación imperante en la isla durante la transición provocada por la enfermedad del mayor de los Castro. Se va un buen amigo de Guatemala que se interesó mucho por nuestro paí­s y sus problemas, pero sin duda desde la cancillerí­a seguirá apoyando aquellos programas que tanto promovió cuando estuvo aquí­.