En el desarrollo de actividades en el primer mes del nuevo gobierno, se observa un desorden administrativo en el sector educación; lo cual no es congruente porque las actuales autoridades pudieron prever, actualizar y organizar su equipo de trabajo para que funcionara desde el primer día; para ello, supuestamente debió utilizarse el período de transición.
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El presente artículo está escrito con el ánimo de mostrar algunas de las deficiencias administrativas que se han cometido y que aún se está a tiempo de resolver para beneficio directo del sector estudiantil y
magisterial: PRIMERO: El nombramiento de Directores Departamentales de Educación interinos sin que los mismos llenen las calidades exigidas por la ley –algunos lo fueron por medio de un oficio, otros sin ser profesionales en educación y sin graduarse en otras disciplinas–, lo cual generó descontento en el personal administrativo y sindicalizado, motivando movimientos de protesta, tal el caso de la “toma” de sedes de direcciones departamentales en Retalhuleu y otras.
SEGUNDO: La permanencia en los puestos de Direcciones de personas profesionales en otras materias –no en educación– que se han significado como “enemigos del magisterio” por sus conductas represivas, prepotentes, abusivas e indecorosas para con el gremio magisterial; TERCERO: La falta de previsión en cuanto a la implementación de elementos básicos como los son escritorios y libros de texto para todos los grados, tanto en la capital como en los departamentos.
CUARTO: No se consideró la recontratación de los maestros que fueron contratados el año pasado, lo cual repercutió en la ausencia de docentes al inicio del presente ciclo escolar, lo que ha motivado la protesta pública de padres y madres de familia en escuelas de la capital y del interior del país; QUINTO: debió agilizarse también el primer pago de gratuidad a los establecimientos públicos a efecto de contar con los insumos mínimos para el funcionamiento de las escuelas.
ASPECTO POSITIVO: El hecho de implementar un concurso nacional para la elección de Directores Departamentales, fue bien visto por la población; evitando así el nombramiento de los mismos como pago de facturas políticas cobradas por diputados y alcaldes. SEGUNDO: Esperamos que los nuevos Directores Departamentales de Educación de todo el país, NO tengan antecedentes de corrupción NI señalamientos en la auditoría del Mineduc por anomalías en el manejo de fondos de institutos nacionales y, mucho menos que ESTÉN DENUNCIADOS ante el Ministerio Público, Derechos Humanos o tengan pendiente resolver problemas judiciales ante los tribunales de justicia.
Oj Alá que los nuevos nombramientos recaigan en personas relacionadas con el sistema educativo nacional y ya no en quienes tienen experiencia únicamente en el sector privado nacional puesto que es otro tipo de realidad educativa.