El último golpe asestado a ETA, que el lunes permitió la detención de «Gurbitz», el nuevo presunto jefe militar del grupo armado, también permitió desmantelar «una nueva estructura» dedicada al traslado de sus miembros huidos, informó hoy el Ministerio del Interior español.
La operación conjunta de la Policía francesa y la Guardia Civil «llevada a cabo esta semana ha permitido desarticular una «red segura» de reciente creación, dedicada a refugiar a terroristas huidos tras la desarticulación de comandos», precisó el ministerio en un comunicado.
Como consecuencia de las «numerosas detenciones que están teniendo lugar tanto en Francia como en España», hace unos meses, la dirección del grupo armado «decidió crear esta nueva estructura para dar cobertura a sus miembros, y especialmente a sus principales dirigentes», añadió.
La «red» se encargaba «de acoger en territorio español a los huidos, preparar su traslado a Francia eludiendo controles y seguimientos, y garantizar que fueran recibidos y ocultados por el «aparato de acogida» en el país vecino», detalló.
La policía francesa y la guardia civil española detuvieron el lunes en Gerde (sudoeste de Francia) a Aitzol Iriondo Yarza, alias «Gurbitz», considerado como el nuevo jefe del aparato militar de la organización, acompañado de otros dos presuntos etarras, uno de ellos Aitor Artetxe Rodríguez, fugitivo de un comando anteriormente desmantelado.
Esta operación permitió la detención, en el norte de España, cerca de Irún, de otros tres activistas que habían llevado a Artetxe hasta Gerde, y luego al arresto de otras dos personas, el miércoles, en el País Vasco (norte).
Estas cinco personas serán interrogadas el sábado por Santiago Pedraz, juez de la audiencia nacional, principal instancia penal española encargada de casos de terrorismo.