Las desigualdades en los ingresos se agravaron en los últimos 20 años en la mayoría de los países desarrollados y se traducen por un aumento de la pobreza de los niños, según un informe de la OCDE publicado hoy.
«En las tres cuartas partes de los 30 países de la OCDE, las desigualdades de ingresos y el número de pobres ha aumentado en las dos últimas décadas», observa la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos en su informe titulado «Crecimiento y desigualdades».
Algunos países, así como algunas categorías sociales, salen mejor librados que otros. Desde el año 2000, la diferencia entre ricos y pobres ha aumentado sensiblemente en Canadá, Alemania, Noruega, Estados Unidos, Italia y Finlandia, pero ha retrocedido en México, Grecia, Australia y el Reino Unido.
En los países donde las diferencias salariales son importantes, el riesgo de pobreza es más grande y la movilidad social más débil, señala la organización cuya sede se encuentra en París.
«Las familias ricas vieron su situación mejorar» con respecto a las familias de ingresos más débiles, según este estudio que muestra también que «el riesgo de pobreza se ha desplazado de las personas de edad hacia los niños y los jóvenes adultos».
La pobreza de los niños, que ha aumentado en 20 años, «se sitúa actualmente por encima del promedio general» y «debería llamar más la atención de los poderes públicos», observa la OCDE.
«Alemania, República Checa, Canadá y Nueva Zelanda son los países donde más ha aumentado la pobreza infantil», indicó uno de los principales autores del estudio, Michael Forster, en una rueda de prensa en Berlín.
«Se comprueba que los países donde la actividad profesional de las mujeres es elevada tienen una tasa menor de pobreza de los niños», añadió. Gran Bretaña aparece como un buen alumno, ya que «ha logrado reducir la pobreza de los niños en los últimos cinco años», según él.
Las familias monoparentales «se exponen tres veces más al riesgo de pobreza que el promedio», según las conclusiones del informe.
Por el contrario, las personas entre 55 y 75 años «vieron sus ingresos aumentar más en el transcurso de los últimos 20 años» y la pobreza entre los pensionados es en la actualidad inferior al promedio del conjunto de la población de la OCDE.
La evolución de la demografía, las tendencias del mercado del trabajo y los sistemas públicos de retención y transferencias juegan un papel en las diferencias en las desigualdades de ingresos, según la organización.
La OCDE pide a los países desarrollados «mejorar mucho» para lograr que la gente trabaje en lugar de depender de las prestaciones sociales. La tasa de pobreza de las familias sin empleo es casi seis veces superior a la de las familias de activos.
Pero si el trabajo «es un medio muy eficaz de luchar contra la pobreza», no basta para evitarla: «más de la mitad de los pobres pertenecen a un hogar que percibe escasos ingresos de actividad», recalca la OCDE.
La OCDE advierte no obstante que «si los gobiernos cesan de intentar contrabalancear las desigualdades (…) mediante retenciones fiscales y la redistribución de los gastos públicos, entonces esas desigualdades aumentarán «aún más rápidamente».
Los índices de pobreza y de desigualdad de ingresos de México figuran entre los más altos de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo económicos (OCDE).
Si bien estos índices han disminuido significativamente desde 1995, la pobreza y la desigualdad de ingresos en México es 1,5 veces superior a la de un país promedio de la OCDE y dos veces mayor que el de países con baja desigualdad, como Dinamarca, según el informe.
El documento señala también que la redistribución que hace el gobierno a través de los beneficios en efectivo tiene poco impacto en la desigualdad y la pobreza.
Para demostrar esta situación, recuerda que «los beneficios públicos en efectivo constituyen solamente un 6% de los ingresos disponibles del hogar que los recibe, una proporción que solamente es inferior en Corea».
A ésto se agrega el que «la distribución de los beneficios públicos es la menos progresiva de todos los países de la OCDE».
El ingreso medio del 10% de la población más pobre es inferior a 1.000 dólares en paridades del poder adquisitivo (sistema que determina los salarios reales en términos de poder de compra), una cifra inferior a la de cualquier otro país.
Del mismo modo, la diferencia entre el ingreso de la clase media y el del sector más rico es mayor que la de cualquier otro país, señala la OCDE.
El índice de personas viviendo con menos de la mitad del ingreso promedio en México disminuyó durante la última década de 21% a 18%.
En la medida que el ingreso absoluto ha aumentado, muchas personas que eran pobres en 2005 tiene un ingreso mayor al de 1995 y así, la pobreza basada en una línea de pobreza expresada en pesos mexicanos de 1995, disminuyó en un 50%.
Esta disminución favoreció a todos los grupos de edad, pero en particular a las personas mayores de 75 años, cuyo índice de pobreza bajó de un 40% a cerca de 30%, apunta luego el informe.
«Sin embargo, 22% de niños y cerca de 30% de la gente mayor de 65 años de edad vive en hogares con un ingreso inferior al de la línea de pobreza. Además, para uno de cada cuatro hogares con un jefe de familia en edad de trabajar, tener una persona asalariada en el hogar no es suficiente para escapar de la pobreza.
No obstante, el informe precisa que «los servicios públicos proporcionados en los sectores de salud, educación, y vivienda reducen la desigualdad del ingreso más que en cualquier otro país de la OCDE».