El presidente de Guatemala, ílvaro Colom, presentó ayer los lineamientos estratégicos para la reducción de la mortalidad materna en el país, que representa una cifra de 23 mil mujeres por año.
«Tenemos que unirnos para erradicar estos números fatídicos, porque mientras haya estos indicadores Guatemala no será libre. Estos números ofenden, lastiman, insultan a nuestra historia», aseguró el mandatario durante el lanzamiento del plan.
Los registros oficiales dan cuenta de que en Guatemala mueren 153 mujeres por cada 100 mil niños nacidos vivos y el 70% de los decesos son producto de hemorragias posparto, que pueden ser prevenibles con una atención adecuada.
Además, sólo el 41% de los partos es atendido por un médico o una enfermera, lo que de acuerdo con los registros es el porcentaje más bajo de América Latina.
El ministro de Salud Pública de Guatemala, Celso Cerezo, explicó que Guatemala es el país de Centroamérica con mayor mortalidad materna, mientras que a nivel de Latinoamérica ocupa el cuarto lugar, sólo detrás de Bolivia, Perú y Haití.
«Entre los grandes desafíos que significa resolver el problema se encuentra el acceso limitado a los servicios de salud, la escasez de comadronas calificadas, especialmente en zonas rurales, y otros factores socioeconómicos y culturales que están asociados a mayor riesgo de enfermedad», afirmó Cerezo.
Entre las acciones previstas en el plan gubernamental figuran los controles prenatales para identificar señales de peligro, el suministro de micronutrientes a las madres, así como garantizar partos limpios y seguros, aparte de una atención comunitaria e institucional.
Las autoridades guatemaltecas pretenden reducir gradualmente la frecuencia de muerte materna, hasta llevarla a un máximo de 1 mil por cada 100 mil nacimientos en 2012.
También se impusieron la meta de reducir de 10 a 8 por 1 mil la mortalidad neonatal para 2012.