Desconocimiento o falta de respeto


En una entrevista que sacó a relucir su enciclopédico desconocimiento de las tareas asignadas a la cartera del Ministerio de Cultura, el titular del despacho dijo que el poco peso que tiene ese ministerio dentro del Gabinete de Gobierno es resultado de que los ministros que llegan se acomodan al tema del deporte. Pienso que una expresión de ese calibre solo la puede sustentar alguien que no ha tenido ni siquiera información elemental de lo que se ha hecho y de los esfuerzos realizados por algunos de sus antecesores.

Oscar Clemente Marroquí­n
ocmarroq@lahora.com.gt

Yo quiero hablar de dos personas que hicieron un muy buen trabajo en el Ministerio tomando en cuenta las limitaciones estructurales y la escasa importancia que la sociedad da al tema de la cultura. Otilia Lux de Cotí­, actual diputada al Congreso de la República y anteriormente parte de la Comisión de Esclarecimiento Histórico, y el licenciado Manuel Salazar, quien posee una amplia experiencia en el mundo académico y goza de reconocimientos por su talento y quien supo dar continuidad al trabajo que habí­a iniciado doña Otilia.

Ninguno de ellos, indí­genas como el actual ministro, se ocupó de los temas deportivos porque ambos son profundos conocedores del tema cultural y si no pudieron avanzar más fue cabalmente por lo que el entrevistador señaló al preguntar por qué el Ministerio de Cultura es una especie de Cenicienta dentro del gabinete. Y es que para los últimos gobiernos se convirtió en un mecanismo para dar a entender que habí­a inclusión étnica y en general la presidencia se ocupó de los asuntos de Cultura cuando tuvo que nombrar al titular de la cartera, dejando luego a la deriva el trabajo que terminó siendo producto del esfuerzo personal de cada una de esas dos personalidades a las que se les falta el respeto por pura ignorancia con la afirmación de que se dedicaron al tema del deporte.

Basta leer las respuestas que dio el ministro a temas concretos sobre aspectos superficiales de la cultura para darse cuenta que ni el barniz conoce y por lo tanto es aventurado, por no decir irresponsable, meterse a calificar de forma tan ligera a quienes le antecedieron pero, además, tienen toda una hoja de vida que no se limita a hacer negocios exportando productos no tradicionales. Una hoja de vida que es testimonio de compromiso con sus ancestros, pero más que ello de compromiso con el paí­s en planos muy profundos.

Otilia Lux de Cotí­ y Manuel Salazar son, a mi juicio, las personas más calificadas que ha tenido el Ministerio de Cultura y con todo y su experiencia y talento, lograron poco por la actitud nacional respecto al tema. Pero si eso les pasó a quienes tení­an altí­simas credenciales y no sucumbieron a la folclorización del cargo, alguien que no tiene noción del tema naufragará aunque tenga a los mejores asesores. En todo caso, si tan buenos son los asesores, mejor serí­a nombrar a uno de ellos para que por lo menos el ministerio tenga norte. Porque para que los asesores pongan al dí­a a alguien con desconocimiento enciclopédico, no bastarán cuatro años de esfuerzo.