Un proceso de cambio progresivo en la calidad de vida de guatemaltecos y guatemaltecas, crecimiento económico con equidad social, transformación de los métodos de producción y patrones de consumo en que se sustenta el equilibrio ecológico, respetar la diversidad étnica y cultural regional, así como la convivencia pacífica y en armonía con la naturaleza, sin comprometer y garantizando la calidad de vida de las generaciones futuras, son los planteamientos esenciales del desarrollo sustentable.
En Guatemala, el desarrollo sustentable se encuentra inmerso en el criterio de anular la violencia política para renovar la democracia: se fortalece el respeto a los derechos humanos y, con la presencia del Parlamento Centroamericano, se redefine un nuevo sistema de integración regional. El desarrollo sustentable es parte de una alianza de sectores sociales para impulsar políticas, programas y acciones a corto, mediano y largo plazo, con el propósito de delinear un esquema de desarrollo, con actitudes colectivas hacia la sustentabilidad política, económica, social, cultural y ambiental.
Desarrollo y democracia deben asumirse en forma integral. Este aspecto señala la importancia de los acuerdos de paz firmados en 1996: pusieron fin a una confrontación entre dos sectores de la sociedad, quienes utilizando la fuerza, trataron de imponer criterios de tipo ideológico. Una implicación de esta etapa fue degradar la democracia y afectó el desarrollo sustentable.
En la interpretación de desarrollo sustentable debe analizarse desde la perspectiva de la técnica económica, relaciones con la integración social, educativa y cultural, entre otros. El objetivo es ampliar las oportunidades de los seres humanos con relación a la libertad económica, política, social, cultural, etcétera. De igual manera, requiere consolidar una política de protección a los recursos naturales y al ambiente. El objetivo es contribuir a mejorar la calidad de vida de guatemaltecas y guatemaltecos sin deteriorar ni agotar los ecosistemas. El compromiso público supone impulsar esa política con la convicción de lograr la sustentabilidad. En Guatemala no se puede separar el problema de la democracia, la pobreza, y pobreza extrema.
En el impulso del desarrollo humano debe analizarse la problemática del poder local y regional, así como su ejercicio en diversas situaciones socioeconómicas, con especial énfasis en salud, cultura y conservación del ambiente. De igual manera, deben evaluarse las acciones institucionales de diferente nivel, en especial aquellas destinadas a enfrentar los procesos de empobrecimiento de la población rural.
También es conveniente ubicar tecnologías apropiadas para responder a las necesidades sociales, con el fin de preservar el uso sostenido de los recursos naturales con base en el actual conocimiento. Además, deben estimularse los conocimientos tecnológicos en la solución de problemas sociales, básicamente en alimentación, salud, vivienda, higiene, comunicaciones, ambiente, procesos productivos agropecuarios, y otros recursos que mejoren la calidad de vida de las poblaciones rurales y suburbanas. Dedicarle atención al desarrollo sustentable significa promover alternativas viables para modelos de producción que mejoren las condiciones de existencia de las comunidades agrarias tradicionales y no tradicionales. En la elaboración de proyectos productivos sustentables, debe buscarse resolver los problemas concretos de las comunidades, con su participación directa, para lograr su real inserción en el mercado.
En el impulso al desarrollo sustentable, es necesario estudiar las culturas tradicionales y sus formas de interacción con otras culturas en el ámbito local y nacional. También deben identificarse las formas históricas de apropiación de los recursos y su explotación, la generación de conflictos locales y formas de violencia social.
Un proyecto de desarrollo sustentable debe generar las condiciones prácticas y teóricas, para estimular la participación comunitaria en la solución de sus problemas esenciales.