«La tierra es nuestra madre.»
Ramiro Láinez, dirigente de Plataforma Agraria
En su discurso de toma de posesión como presidente de la República, ílvaro Colom aseguró que con él llegaba el «Gobierno de los pobres». Fue precisamente la población del área rural, donde se concentran los mayores índices de pobreza y de extrema pobreza, quien aportó los votos necesarios para que la Unidad Nacional de la Esperanza llegara a la dirección del Ejecutivo.
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Organizaciones sociales, indígenas y campesinas han repetido hasta la saciedad, y de todas las maneras posibles, que la situación del área rural es ya insostenible para millones de familias condenadas a la pobreza, esto como consecuencia de la estructura agraria que impera en el país, caracterizada por la herencia de la Colonia, de las políticas liberales implementadas a partir de 1871, por el conflicto armado interno y por las políticas neoliberales de los últimos años.
Hoy, el presidente ílvaro Colom tiene la oportunidad de diferenciarse de los gobiernos anteriores y poner su atención en el campesinado guatemalteco a través de la implementación de la política pública propuesta por más de quince organizaciones campesinas integradas en la Alianza por el Desarrollo Rural Integral (ADRI).
La discusión de la propuesta inició durante el gobierno de Alfonso Portillo, quien al final demostró su desinterés ante la problemática agraria y prefirió retardar el proceso de diálogo para no entrarle de lleno al tema. Con í“scar Berger no podía esperarse más: el agro, desde la situación de las y los campesinos, no fue una prioridad para las autoridades del Ejecutivo; los desalojos violentos y la criminalización de la lucha campesina fue la principal característica del Gobierno de la GANA.
Finalmente, gracias al Sistema de Diálogo Permanente, se logró consensuar una política pública destinada a llevar el desarrollo al área rural del país, pero de una manera integral, en donde el centro es la economía campesina y no las grandes empresas y terratenientes, expertos en explotar la tierra de la misma manera en que explotan a miles a las y los campesinos.
Entre las propuestas de la Política de Desarrollo Rural Integral se encuentran: facilitar el crédito a los campesinos, capacitación técnica para potencializar y mejorar la producción, y apoyo para otro tipo de actividades que se realizan en el área rural que no están totalmente relacionadas con el trabajo de la tierra, pero que sí generan riqueza para la población.
Esperemos que el presidente ílvaro Colom demuestre su interés por atender los planteamientos del campesinado y ponga mayor atención a sus demandas, y no tanto así al ruido que provocan los dinosaurios cuando se pone en la mesa de discusión alguna propuesta que busca cambiar el sistema agrario de nuestro país.