«Porque no tenemos nada, queremos hacerlo todo». Julio Dittborn, pensador chileno.
1984 fue un año hermoso. Graduado del Colegio Castillo Córdova, IX promoción, la ilusión del primer beso de amor, la democracia a punto de explotar, el clima aún templado de la ciudad capital, la expectativa de la vida universitaria, el ambiente de confrontación interna que nos tocaba vivir, de fondo, un inmenso deseo por servir al país, la inexperiencia, queriendo comerme al mundo ¿jesuita o político?, ¿político o jesuita? dilema que habría de resolver estudiando economía y posteriormente política.
En los últimos días, al igual que todas las semanas, he dado vuelta entre lectura y lectura a diferentes temas que deseo analizar, tratando de acercarme a la coyuntura internacional como he prometido: Irán y el programa de enriquecimiento de uranio, la situación del Medio Oriente, China, Japón, ífrica, Latinoamérica, impugnaciones electorales en el Este europeo, juicios por corrupción en Asia, cumbres, reuniones bilaterales, tomas de posesión, etc., etc. y otras más, no obstante, el deseo de escribir sobre un tema vinculado al desarrollo y aquí abro paréntesis para referirme al estructural, integral o como quiera definirlo (que abarca todas las esferas del bienestar y que no se traslapa intencionalmente con el concepto de crecimiento) ha podido una vez más.
Deseo referirme a una hermosa frase del doctor í“scar Arias, Premio Nobel de la Paz y quien en la actualidad ostenta el cargo de Presidente de la hermana República de Costa Rica por segunda ocasión: «Honrar la deuda con la democracia quiere decir… la utilización del poder político para lograr un mayor desarrollo humano, el mejoramiento de las condiciones de vida de nuestros habitantes y la expansión de libertades de nuestros ciudadanos.», esta oración en esencia encierra el significado central del mensaje que modestamente esta tarde pretendo transmitir. Una democracia con sus juegos de pesos y contrapesos, una democracia que se alimenta y se enriquece del debate, pero que al mismo tiempo enriquece en aportes y agenda, esa es la democracia que esperamos todos los ciudadanos del mundo. Arias suele decir que en una democracia cuando no existe oposición, habrá que crear los mecanismos para que la misma se presente, bello concepto de democracia.
Contrario a lo que algunos pregonan, el desarrollo es posible en un autentico debate, en un fortalecimiento institucional, las grandes naciones se han construido sobre las libertades, la opresión conduce al oscurantismo político. En una democracia consolidada el «triunfo político», derivado del juego democrático no se le atribuye a determinado líder o grupo político, en todo caso el triunfo es de la democracia amparada en la institucionalidad, institucionalidad que se ve reflejada en el sistema (al cual ya me he referido en otros artículos. Ref. Articulación del Sistema Político).
La historia política de la humanidad nos deja grandes lecciones, el desarrollo se alcanza y se consolida en la unidad de objetivos, de criterios, en la búsqueda por la sobrevivencia, eso aprendí en mis años por Israel, en Taiwán, Corea, Estados Unidos y otras naciones más que conocen de tragedias políticas y naturales. Hoy, Chile es un ejemplo digno de imitarse, a pocos días de finalizar su mandato, la Presidenta de Chile conduce a su Nación como auténtica lideresa, de igual manera el futuro gobernante con hidalguía y respeto espera su oportunidad para coordinar directamente, eso sí, sin perder de vista el objetivo común: aliviar la precaria y lamentable situación y continuar avanzando por la senda del desarrollo.
El recién electo presidente de la República Oriental del Uruguay, José Mujica en su discurso de toma de posesión el día lunes pasado: «Habrá patria para todos, pero con todos».
Regreso mentalmente al año «84, los ideales de juventud, el deseo por aportar y continuar aportando en la edificación de un mejor país continua vivo, ahora con un poco más de madurez. Fuerza Chile. Por cierto, cierro mi aporte de esta semana enviando un saludo solidario a las mujeres en el Día Internacional que se celebra el próximo sábado, especialmente a las marginadas de todo proceso, a las castigadas, a las mujeres que sufren, a las madres trabajadoras ¡qué lindas que son las mujeres!