Más de 300 monjes budistas se manifestaron pacíficamente hoy por las calles de Rangún, en una señal de desafío a la junta militar que está confrontada desde hace meses a una ola de protestas por el alto costo de la vida, según una periodista.
Las manifestaciones son un fenómeno sumamente raro en Birmania, donde el régimen no tolera ninguna protesta.
Los bonzos, que interpretaban cánticos religiosos, trataron en un primer momento de dirigirse a la célebre Pagoda Shwedagon, pero las autoridades habían cerrado todos los accesos a este complejo de templos budistas y apostado milicianos en las inmediaciones.
Los manifestantes decidieron entonces continuar su marcha rezando por las calles de Rangún ante numerosos curiosos y policías antidisturbios.
Varias organizaciones budistas habían amenazado con llevar a cabo acciones contra el régimen militar si éste no pedía excusas públicamente por unos actos de violencia de los que fueron víctimas recientemente algunos bonzos, según medios de comunicación próximos a la oposición en el exilio en Tailandia.
El 19 de agosto se registraron manifestaciones en Birmania tras la brusca subida del precio del carburante y del transporte público, lo que provocó un endurecimiento del régimen que ordenó detener a decenas de opositores, en particular miembros de la Liga Nacional para la Democracia (LND) de la premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi.
Posteriormente el descontento se propagó al resto de país, principalmente entre los monjes, que llevaron a cabo varias acciones de protesta.
El budismo es predominante en Birmania, donde los monjes protagonizaron en 1988 en una sublevación popular que terminó en baño de sangre.
Birmania ha estado gobernada por juntas militares sucesivas desde 1962.