El derrumbe de los precios de las materias primas, especialmente los de la energía y los metales industriales, señala que la crisis salió del perímetro de Wall Street de Nueva York o de la City londinense anticipando sombrías perspectivas para la economía real.
«A pesar de que todas las miradas están dirigidas a la crisis del crédito, la baja de las tasas de interés y el rescate de los mercados financieros, el deterioro de la economía real no escapó a los corredores de las materias primas», recalcó el analista John Reade, del banco UBS.
Los precios del petróleo, la materia prima más emblemática de todas, bajaron de unos 45% en tres meses, pasando de 150 dólares el barril a unos 82 dólares el jueves en Londres.
El crudo sufre a la vez por su exagerada estampida del verano boreal, que incitó a los consumidores a dejar el auto en el garaje, y de los efectos directos de la crisis: los inversores vendieron a más no poder sus participaciones en ese mercado al ver que la demanda se contraía en Estados Unidos y Europa, pero también para repatriar capitales en el contexto de la crisis de liquidez.