Derechos sexuales de las mujeres garífunas, un reto para el Estado


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Pese a los avances y reconocimiento de las mujeres garífunas en Guatemala, el ejercicio de una sexualidad y reproducción libre de prejuicios, informada y sin violencia sigue siendo uno de los retos que tiene el Estado por resolver, destacó la Organización Tierra Viva.

GUATEMALA Agencia CERIGUA

Según la entidad, en Guatemala las mujeres garífunas y afrodescendientes son parte importante de la fuerza laboral, liderazgo y mantenimiento de su cultura y tradiciones; ellas juegan un papel económico predominante y son el pilar en la toma de decisiones en el hogar.

De acuerdo con Tierra Viva, la población femenina garífuna cada vez está teniendo mayor liderazgo en espacios de toma de decisiones políticas, culturales y religiosos a nivel comunitario y departamental, sin embargo, también se reportan retrocesos en su vida personal.

El embarazo adolescente sigue incrementándose; una situación relacionada con mandatos culturales que sostienen el control de la sexualidad femenina y la desinformación de sus derechos sexuales y reproductivos, subrayó la entidad.

Tierra Viva enfatizó que existe un alto desconocimiento por parte de las niñas, adolescentes y jóvenes sobre su propio cuerpo, así como la falta de información y de acceso a métodos anticonceptivos y se sigue manteniendo la idea del uso del cuerpo de las mujeres en función del placer de los otros y no se piensa en su bienestar.

La organización destacó la necesidad de que el Estado de Guatemala promueva políticas, programas y leyes que impulsen la inversión y den atención inmediata para atender la problemática, pues el embarazo no deseado y la falta de conocimiento de su sexualidad afecta el desarrollo emocional, social y educativo de muchas niñas, adolescentes, jóvenes y mujeres garífunas.

Tierra Viva consideró que para hacer frente a estos grandes flagelos, el gobierno debe dar seguimiento a la implementación del Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (CIPD), que fue signado por Guatemala en 1994.

El CIPD señala explícitamente que se debe abordar la salud sexual y reproductiva en adolescentes, particularmente los embarazos no deseados, promoviendo una conducta reproductiva y sexual responsable y sana, así como la prestación de servicios de orientación y asesoramientos apropiados para las y los jóvenes.

Finalmente, Tierra Viva indicó que las mujeres garífunas y afrodescendientes de Guatemala demandan la garantía y reconocimiento de sus derechos sexuales y reproductivos, el derecho a vivir sin violencia y a la implementación del Programa de Acción.