Derecha francesa cierra campaña


Elecciones. Este próximo domingo unos 35 millones de franceses elegirán a los diputados que integrarán el Parlamento.

El partido conservador UMP del presidente Nicolas Sarkozy hizo campaña hasta el último momento en Francia para garantizarse una aplastante mayorí­a en la Cámara de Diputados tras la segunda vuelta de las legislativas del domingo, frente a una oposición socialista que intenta en vano ensombrecer su victoria.


En total, el próximo domingo 35 millones de ciudadanos están llamados a elegir a los 467 diputados, de un total de 577, que no lograron la mayorí­a absoluta en la primera vuelta. En esta ocasión bastará una mayorí­a simple para ocupar un escaño durante los próximos cinco años.

La pregunta es si los franceses desean conceder una mayorí­a aplastante a la derecha que le harí­a gobernar sin prácticamente oposición hasta 2012 o proporcionarle una victoria limitada por el bien del pluralismo polí­tico.

Según los últimos sondeos publicados el viernes la primera opción parece la más probable ya que la Unión por un Movimiento Popular (UMP, derecha) obtendrí­a hasta 463 escaños en la nueva Asamblea Nacional, frente a los 359 que posee actualmente, y los socialistas se situarí­an entre 95 y 130 diputados, frente a los 149 actuales.

Los centristas de Nuevo Centro, aliados a Sarkozy, conseguirí­an entre 20 y 25 escaños, los comunistas no superarí­an los 15 y el Movimiento Demócrata (centro) y los ecologistas oscilarí­an entre uno y tres, según estos cálculos.

La extrema derecha del Frente Nacional sufrió un revés en la primera vuelta, en la que obtuvo un 4,29% de los votos y en el mejor de los casos tendrá un diputado.

Si estas hipótesis se confirman Francia se despertará el próximo lunes con una Asamblea Nacional claramente bipartidista en la que las formaciones minoritarias no tienen apenas representación y con un presidente con poderes enormes y con las manos libres para reformar el paí­s.

Nicolas Sarkozy, que goza de una gran popularidad, prometió en su campaña electoral una verdadera ruptura con la forma de gobernar de sus predecesores. Para ello, necesita tener una mayorí­a amplia de diputados que garanticen que las reformas y leyes propuestas serán aprobadas.

A partir del 26 de junio, los diputados elegidos se reunirán en sesión extraordinaria con el objetivo de comenzar a estudiar leyes consideradas prioritarias.

Entre ellas, la relativa al «trabajo, empleo y poder adquisitivo», que incluye medidas como la exoneración de las horas extraordinarias, la fijación de un lí­mite de ingresos sujetos a impuestos o las desgravaciones fiscales cuando se pide un préstamo inmobiliario.

Al mismo tiempo, habrá un proyecto de ley sobre los delincuentes reincidentes y nuevas normas sobre inmigración, concretamente para hacer más severas las condiciones para la reagrupación familiar de extranjeros.

Una de las claves de la segunda vuelta del domingo será la abstención, que en la primera ronda rozó el 40% y perjudicó claramente a la oposición de izquierda.

Conscientes de este peligro, los lí­deres de derecha, comenzando por el primer ministro, Franí§ois Fillon, han prometido a los electores indecisos de centro e izquierda que el gobierno será todaví­a más plural, es decir, que podrí­a incluir a nuevas personalidades de otras tendencias polí­ticas además de la derecha.

Paralelamente, desde el centro y la izquierda, hubo numerosos llamados para que los ciudadanos acudan a votar en favor de la «democracia» y en contra de la «concentración excesiva de poderes en unas solas manos».

Votemos a la izquierda «para hacer oposición y hacer que Nicolas Sarkozy no piense que todo es posible, incluso lo peor», pidió el viernes la ex candidata socialista de las presidenciales Ségolí¨ne Royal.

Entre la primera y la segunda vuelta hubo voces que sugirieron la alianza entre el Movimiento Demócrata y los socialistas, comenzando por Royal, pero finalmente cada uno siguió por su lado la campaña. No obstante, numerosos candidatos centristas pidieron en la práctica el voto para los socialistas y viceversa.

«La prueba será esta segunda vuelta: o bien la izquierda conseguirá un mal resultado y Sarkozy se dará cuenta de que lo puede hacer todo, o bien la izquierda obtendrá un resultado relativamente bueno y entonces él deberá tener en cuenta esta opinión», resumió el ex ministro socialista Dominique Strauss Kahn.