Deplorables condiciones


El sector campesino es el menos atendido por el Ministerio de Trabajo, aseguran analistas económicos.

La Central General de Trabajadores (CGTG) realizó un informe que pone al descubierto las deplorables condiciones en las que se encuentran un gran número de trabajadores del sector agrí­cola. Entre los datos que lo integran se encuentran casos de despidos masivos, el incumplimiento en el pago de prestaciones, entre otros.

Gerson Ortiz
lahora@lahora.com.gt

El objetivo del informe fue «recoger información sobre la situación laboral de los trabajadores en las fincas y hacer las consultas respectivas respecto al tema del salario mí­nimo en el campo».

La investigación de campo, según cita el informe, consistió en una comisión que efectuó un sondeo mediante «contacto directo con los lí­deres campesinos y los trabajadores de las fincas de la región del suroccidente del paí­s» y tuvo una duración de tres semanas.

El salario mí­nimo en el sector agrí­cola es de Q44.58, por dí­a, establecido como pago por unidad de tiempo, sin embargo, los afectados han denunciado recibir pagos de Q8 al dí­a con lo definido como pago por unidad de obra, o sea por productividad.

Entre los trabajos que realizan los trabajadores en aquel sector del paí­s se encuentran los sombreados, chapeos, limpieza de la siembra y cortes de café, entre muchas otras actividades propias del campo.

Posturas encontradas

El Colectivo de Organizaciones Sociales (COS), a través del Observatorio de Derechos Laborales ha determinado que la Inspección General de Trabajo (IGT), recibe la mayor cantidad de denuncias con relación a violaciones a los derechos laborales, sobre todo en el sector agrí­cola del paí­s. Dicho extremo es negado por el Ministerio de Trabajo.

César Gatica, presidente de la Comisión Paritaria del Salario Mí­nimo para las Actividades Agrí­colas del Ministerio de Trabajo y supervisor de la Sección de visitadurí­a de la Inspección General de Trabajo, indicó no tener conocimiento sobre el informe propuesto por la CGTG e indicó que los afectados pueden presentar las denuncias para que intervenga y verifique.

í‰dgar Balsells, analista económico, opina que existe una falta muy grande de regulaciones en las inspecciones del Ministerio de Trabajo.

Balsells coincide, además, con el COS respecto a la «importancia» que tiene el referido Ministerio y, sin embargo, «posee las peores polí­ticas y un bajo nivel de trascendencia tanto a nivel urbano y en el sector rural». «Hagan la prueba, nadie sabe ni cómo se llama el Ministro de Trabajo» indicó el analista.

Poca cobertura

Tanto el informe como las posturas de los analistas coinciden con la «pobre cobertura» que el Ministerio de Trabajo tiene, al respecto Gatica señaló que existen comisiones que trabajan a nivel regional, atendiendo las demandas que el sector proletario realiza, las cuales se dividen en ocho regiones y abarcan los departamentos de Cobán, Salamá, Zacapa, Chiquimula, Izabal, El Progreso, Jutiapa, Escuintla, Sacatepéquez, Quiché, Huehuetenango y Petén.

Sin embargo, «en el campo existe una gran oferta de trabajo», asegura Balsells, por lo tanto es peligroso aceptar la antigua forma contractual del salario «a destajo», finalizó.

Orlando Blanco, analista del COS, señaló que las denuncias efectuadas por los trabajadores «son omitidas» por la IGT. «El actual gobierno se enfoca en el beneficio del sector empresarial», asevera Blanco.

Planteamientos

Según el COS, la erradicación del fenómeno de la «explotación laboral» se podrí­a disminuir con el «cumplimiento de lo establecido en el Código de Trabajo y que la IGT contrate a 400 nuevos, inspectores», así­ como la restitución de la facultad de sancionar a las fincas que incumplan con los derechos laborales.

En tanto la CGTG informó que planea una reunión con las organizaciones campesinas, así­ como acciones polí­ticas y jurí­dicas, a nivel internacional como denuncias en la OIT.

Además, las organizaciones sociales plantean que existe un serio problema con relación a la postura del gobierno con apoyar a las empresas de tipo azucarero y cafetalero en el paí­s, por lo que se recomiendan cambios de carácter polí­tico con un enfoque laboral que beneficie a la clase trabajadora.