La desatención del sector agropecuario, especialmente los rubros relacionados con la producción de alimentos para el mercado interno, generó escasez de granos básicos, la cual fue sustituida con la importación de alimentos, cuya dependencia se acentúa cada día en Centroamérica.
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El informe Estado de la Región 2008 indica que la disponibilidad de alimentos en la región no ha sido un problema, a pesar que su sector agropecuario se ha transformado profundamente y tiene una menor participación en el Producto Interno Bruto, «pese a que la región posee grandes extensiones de tierra fértil y una larga tradición agrícola».
La investigación plantea que esta dependencia, en un contexto de precios internacionales de alimentos baratos, tal situación no representó un problema, sin embargo, «la situación se ha tornado compleja por el acelerado incremento que han tenido éstos recientemente, debido al uso de productos alimenticios para la generación de biocombustibles».
A criterio de Alberto Mora, coordinador de la investigación del informe, el incremento de los precios internacionales limita el acceso y podría incidir en los niveles de pobreza.
Según la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), el índice del valor de los alimentos subió casi 25% en 2007, mientras que el año anterior se registró un 9%. Durante los primeros meses de 2008, los alimentos encarecieron de nuevo.
Articulación débil
El documento advierte que este panorama es una amenaza para Centroamérica, ya que el 40% de su población es pobre y tiene bajo poder adquisitivo. Por tal razón, cuestiona la gestión de los gobiernos, en tanto que las acciones impulsadas para combatir la desnutrición y subnutrición de la población poseen una articulación débil.
«Poseen limitadas coberturas e insuficientes mecanismos para la evaluación de sus impactos. En algunos países los programas dependen altamente de la cooperación internacional, lo que limita su estabilidad financiera y el desarrollo de las capacidades institucionales», detalla.
Finalmente, Mora consideró que, «el riesgo de que un contingente de la población joven experimente inseguridad alimentaria es un costo demasiado alto, para una región que necesita aprovechar las oportunidades que le ofrece su actual transición demográfica, para impulsar su desarrollo humano sostenible».
Entre 1990 y 2005 las tierras sembradas de arroz, frijol, maíz y sorgo se redujeron a la mitad, mientras que las dedicadas a cultivos no tradicionales de exportación se duplicaron.
En todos los países aumentó la disponibilidad agregada de alimentos básicos, a costa de una mayor dependencia de las importaciones, principalmente de granos básicos.
En el período 1990-2003 el componente importado del trigo y el arroz alcanzó más del 80% de la disponibilidad total.
Un aumento del 15% en los precios mundiales de los alimentos podría incrementar en 2.5 millones la cantidad de pobres extremos en Centroamérica, lo que afectaría principalmente a Honduras y Guatemala.
Fuente: Informe Estado de la Región 2008