En su raíz etimológica deontología es la ciencia del deber ser, deontos deber ser; logos: ciencia – tratado; en su sentido más amplio, nos indica la doctrina, se formulará juicios de valor; respondiendo a la pregunta ¿Cómo debe ser el derecho, para que sea justo?
La Deontología Jurídica, en suma, es la moral específica de las Profesiones Jurídicas y se encuentra integrada por la í‰tica que es la ciencia de las costumbres especulativa y la estética; la que nos conduce a la Moral, que es especulativa, normativa y cultiva la praxis de virtudes; la Justicia que entraña el valor y la virtud y la Axiología Jurídica, que comprende la Deontología General del Derecho.
En consecuencia, la Deontología jurídica es la que debe ser comprendida por el profesional del derecho en toda su magnitud; es decir, desde el punto de vista ético, moral, de la Justicia y de los valores. Ello, nos determina que se debe ser íntegro
En ese sentido, dedico este artículo a los colegas abogados, a efecto de recordarles que como bien recomienda íngel Osorio, en el Alma de la Toga, se debe ser estudioso y formar clase; con un sentido social profundo, con conocimiento de la realidad nacional, con el anhelo de transformación jurídica y no burocrática, y, lograr, en fin, la tan ansiada Justicia.
Para los estudiosos del Derecho Romano, podemos, sin duda alguna, citar el Pensamiento de Barcia, y cuyo mensaje transmitimos, ahora, a los colegas guatemaltecos, así:
«El abogado debe ser probo, diligente, entusiasta; el letrado, estudioso, el jurisconsulto, prudente; el jurista, erudito.
Hay muchos abogados; no hay tantos letrados; hay pocos Jurisconsultos; es muy raro encontrar un jurista.
Abogado, el hombre llamado para un asunto, advocatus quiere decir patrono, defensor; letrado hombre de ciencia; jurisconsulto, hombre de consejo, esto es consulta; jurista, hombre versado en la erudición del derecho y en la critica de los códigos, según los principios de la filosofía, de la moral y de la religión»
Más adelante, el pensador citado afirma: quiero que me vuelvan por mi causa, y acudo al abogado; quiero que me instruyan en un asunto que no comprendo y acudo al letrado quiero que me dirijan a la defensa de mi derecho, y me voy al jurisconsulto, que me hagan historia de una ley, que la desentrañen que la analicen, que la comenten dándome a conocer su espíritu, sus tendencias, en fin y acudo al jurista.
Finalmente, instamos a los profesionales del Derecho guatemaltecos, que se dediquen a su profesión, pero que busquen la justicia con la verdadera transformación del Derecho nacional, que no se conformen con leyes más antiguas que la Constitución Política, sino que, en verdad, como lo recomiendan los grandes juristas se distingan por la solemnidad de su Oratoria Forense en Juicio oral pleno, sin la utilización de sistemas inquisitivos y se hagan respetar con su insignia, en vistas públicas, que Ossorio denomina el Alma de la Toga. FELIZ DíA DEL ABOGADO.