Una querella por discriminación fue interpuesta en contra de Christian Rasch y Rodolfo González Arena, presidente y gerente de la Asociación Nacional del Café (Anacafé), respectivamente.
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El motivo de la querella se refiere a la destitución de Rubén Darío Pacay, puesto que él trabajaba en la Oficina del Pequeño Agricultor de Anacafé, la cual prestaba atención a agricultores q»eqchi»es, provenientes de San Pedro Carchá, jurisdicción de Alta Verapaz.
Como consecuencia del despido, los agricultores del mencionado municipio sienten bloqueadas las relaciones hacia su particular grupo étnico, ya que quien sustituyó a Pacay, Rolando Dávila, no les ha otorgado la atención debida.
Como parte del perfil del puesto, se daba preferencia a personas que dominaran las lenguas indígenas, lo cual no goza Dávila. Según la parte demandante, Dávila representa a una persona de la suma confianza de Rasch y González Arena.
De acuerdo con Wilve Salazar, uno de los que acompañará a Pacay a interponer la querella, se basan en el artículo 202 bis del Código Penal, y se solicitaría entre 1 y 3 años de cárcel contra los señalados.
Salazar refiere que, hasta el momento, sólo se conocen dos procesos por discriminación: uno interpuesto por la premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú, y otro de Víctor Lam, por habérsele negado el ingreso a un bar.
Con esto, Rasch continúa enfrentando problemas, ya que la semana pasada debió enfrentar a personeros de la Federación de Cooperativas Agrícolas de Producción de Café de Guatemala (Fedecocagua), por señalamientos en su contra.
Abusos
Gerardo de León, delegado presidencial para los pequeños productores de café, en Anacafé, y gerente de comercialización de Fedecocagua, declaró que esta institución declaró non grato a Rasch.
Señalan que éste no gozó del apoyo popular de los cafetaleros para llegar a la presidencia de Anacafé.
En declaraciones anteriores, Rasch había comentado que Anacafé gozaba de un fondo de 13 millones de dólares, por lo que en hubo una reunión en el Congreso con la Comisión de Cooperativas, con la presidenta de esta sala, Ana Elízabeth Donis. En esa ocasión, se le exigió que diera razón de este dinero, a lo que el presidente de Anacafé no quiso responder.
Las acusaciones contra Rasch hicieron que la reunión subiera de tono en más de una ocasión, cuando De León lo señaló de fungir como presidente de Anacafé, aun cuando la ley prohíbe que un empresario que se dedica a la exportación de este producto ostente este cargo. Los enardecidos caficultores no perdieron la oportunidad de denunciar al ejecutivo, frente a los diputados, de usurpar la Presidencia de Anacafé, pues afirman que Rasch no tuvo los votos suficientes para llegar a la dirección.
Posteriormente, Rasch ofreció declaraciones para un matutino del país, en donde indicó que su gestión duraría hasta noviembre del próximo año. A ello, respondió De León, que no era legalmente posible, ya que las presidencias de Anacafé, según la ley, sólo pueden durar un año, la cual, en el caso de Rasch, debe terminar en noviembre de este año.
Para De León, Rasch estaría obligado a ofrecer una rendición de cuentas, para que sea explicativo con la situación de los ingresos y egresos de Anacafé, ya que esta institución está sujeta a la fiscalización, debido a que recibe los aportes públicos.
Se intentó conocer la versión de Rasch, pero éste se encuentra fuera del país, en la Reunión Anual de Organizaciones Internacionales de Café, y se prevé su retorno para la próxima semana, por lo que fue imposible tener sus declaraciones.