Unas 400 personas han muerto en la insurrección contra el régimen sirio desde que arribó la misión de la Liga írabe, sostuvo ayer un alto funcionario de las Naciones Unidas.
El subsecretario de la ONU para asuntos políticos, B. Lynn Pascoe, dio a conocer las cifras del levantamiento sirio, que ya ha cobrado la vida de 5.000 personas, en un informe a puertas cerradas a los 15 miembros del Consejo de Seguridad, dijeron fuentes diplomáticas.
La embajadora estadounidense Susan Rice dijo que la tasa había aumentado desde el arribo de la misión, unos 40 muertos por día.
«Este es un claro indicio de que el gobierno sirio, en lugar de aprovechar la oportunidad de su compromiso con la Liga írabe para terminar la violencia y cumplir todos sus acuerdos bajo el protocolo está, en cambio, incrementando la violencia, a pesar de la presencia de los monitores, y realizando varios actos de brutalidad en contra de la población, incluso más frecuentemente en presencia de los monitores», dijo Rice, quien pidió a Assad que deje el poder y dé paso a un gobierno más democrático.
El embajador de Siria en la ONU, Bashar Ja’afari, culpó de las muertes a la incitación de los poderes occidentales.
«Estas víctimas están cayendo en Siria por culpa de aquellos que siguen insistiendo en instigar e incitar la violencia. Y estoy seguro que han escuchado muchas de estas llamadas a la incitación de los mismo países, de los mismos representantes que recién hablaron con ustedes», dijo Ja’afari ante reporteros luego de los comentarios de Rice y de los embajadores de la Gran Bretaña, Francia y Alemania.
«Permítanme recordarles que hace un par de semanas, el portavoz del Departamento de Estado (de Estados Unidos) aconsejó a los grupos armados sirios no entregar sus armas y no entablar diálogo con la nación», agregó.
Estados Unidos y otras naciones occidentales demandan una resolución y amenazan con sanciones si la violencia no se detiene. Condenan la ofensiva del presidente Bashar Assad.
Sin embargo, Rusia y China, que tienen lazos más estrechos con el régimen de Assad consideran que enemigos extremistas del gobierno son igualmente responsables por el derramamiento de sangre y se oponen a cualquier mención de las sanciones.
El martes, diplomáticos occidentales acusaron a Rusia de retrasar el proceso luego de que presentaron el borrador de una resolución a finales de diciembre, que muchos consideran insuficiente.
El embajador de Rusia ante la ONU Vitaly Churkin negó estar retrasando el proceso, y aseguró que su país ha estado trabajando en el borrador «todo el tiempo», pero agregó que algunos «miembros del consejo se mantienen muy alejados».
Churkin también argumentó que han estado siguiendo el progreso del monitoreo de la Liga írabe, la cual tiene previsto entregar su reporte el 19 de enero.