Denuncia internacional


En el mismo momento en que esta columna salga a luz, la red de comunicación alternativa estará llevando el mensaje a miles de buzones en todas partes del mundo y el arma que Prensa Libre, Mario Antonio Sandoval y Morales Chúa han utilizado con impunidad, la libre expresión del pensamiento, será la misma que revertida, les presentará ante ese mundo como verdaderos terroristas mediáticos, quienes la han usado y abusado de ella, para difamar, insultar y señalar con toda la impunidad que le ha permitido esconderse detrás de la «libertad de prensa».

Carlos E. Wer

La manipulación del caso «Intervención-Nuestro Diario/APG-Carlos Wer», lo han llevado demasiado lejos. Y de un proceso judicial entre socios que debiera ventilarse solamente en los tribunales del paí­s, lo han convertido en un caso polí­tico, en el que el verdadero meollo de él, es el poder polí­tico y económico que a través del tiempo ha generado Prensa Libre. Y con él, el poder de actuar, decidir, orientar y discriminar impunemente. La consolidación de ese medio como actor polí­tico les ha permitido el control, la manipulación, el ocultamiento y la visibilización de la noticia y/o del objetivo al que los intereses personales y de grupo escojan para destrozarlo. Basta que un hecho, una institución, funcionario o persona se interponga ante sus intereses, para que los flujos de información que manejan, sean controlados, restringidos y clasificados. El arma de la libre expresión del pensamiento del que dicen, ser campeones, se convierte en un arma utilizada en una sola ví­a, la ví­a de quienes han acaparado el poder económico, mediático y polí­tico.

Siendo la opinión libre y la noticia sagrada se ha caí­do en la práctica de editorializar la información acudiendo para ello al insulto, la tergiversación y la estigmatización, convirtiendo la libre emisión del pensamiento, en un verdadero mito en el que se niegan los derechos humanos de los ciudadanos.

He insistido en que el ataque al interventor de Nuestro Diario está basado fundamentalmente en el hecho en que éste se ha negado a caer en el juego de los intereses de Prensa Libre. Y que, en el ejercicio de sus atribuciones ha podido comprobar la forma en que los intereses de esa parte del conflicto, han usado ese poder para presionar, tratar de influir, velada y relativamente amenazar a quienes intervienen directa o indirectamente en el conflicto. La búsqueda de llevar el caso a aguas que le sean propicias en los tribunales de justicia, el secuestro de materias primas para ahogar a un medio, el manejo y la manipulación de fondos de una empresa intervenida, todo lo que en conjunto los convierte en delincuentes. Claro delincuentes de cuello muy blanco.

El que haya recaí­do en la misma persona que encabeza la intervención la Presidencia de la APG, era algo que los intereses de estos personajes en Prensa Libre no podí­an aceptar. La misma piedra que les impide imponer su soberana voluntad en la empresa intervenida, se erigirí­a en aquella que les impida, por lo menos durante su Presidencia, a manipular a una «institución raquí­tica en la que sus miembros no tienen la altura ni la calidad» para denominarse periodistas, y que solamente les ha servido para utilizarla para ser vehí­culo de su defensa cuando su poder se ve amenazado por los señalamientos al uso y abuso del poder económico y polí­tico adquirido.

En el juego, sucio por cierto, en que han caí­do han arrastrado a trabajadores que al final serán quienes paguen los platos rotos. Encabezados por un torvo personaje que se ha prestado para servirles de punta de lanza y quien ha caí­do, junto a ellos en una torpe secuencia de actos ilegales, han envuelto a la APG en el escándalo de la protección a intereses de Prensa Libre, hechos muy lejanos a su verdadera misión.