Un aumento en la violencia en la agitada ciudad siria de Homs mató al menos a 50 personas en las últimas 24 horas, dejando decenas de cuerpos tirados en las calles, informaron hoy activistas.
El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, con sede en Gran Bretaña, citó a testigos informando que 34 cuerpos fueron arrojados en las calles anoche en Homs.
Mohammed Salé, un activista en esa ciudad, dijo que los muertos fueron secuestrados horas antes en el día en una racha de secuestros y asesinatos.
Los reportes no pudieron ser confirmados de forma independiente. Siria ha prohibido el ingreso a la mayoría de los periodistas extranjeros y obstaculiza el trabajo de los medios de comunicación independientes.
Durante casi nueve meses, el gobierno ha estado tratando de aplastar un levantamiento contra el presidente Bashar Assad. Pero hay cada vez más señales de una insurgencia armada y de que están creciendo las tensiones sectarias que podrían empujar al país a una guerra civil.
Homs ha emergido como el epicentro del levantamiento y el gobierno ha tenido sitiada la ciudad durante meses.
Ayer Damasco informó que permitiría el ingreso al país de observadores de la Liga írabe como parte de un plan para poner fin al derramamiento de sangre, pero puso varias condiciones que incluyen la cancelación de las penosas sanciones económicas impuestas por la organización de 22 países.
Pero el jefe de la Liga írabe Nabil Elaraby rechazó las demandas de Siria y la oposición acusó a régimen de Assad de desperdiciar tiempo y de tratar de engañar a los líderes árabes para que reviertan las medidas punitivas contra Damasco.
«Cualquier anuncio realizado por el régimen sirio mientras continúa la represión militar, no tiene credibilidad para nosotros», dijo Bassma Kodmani, vocera del Consejo Nacional Sirio, que agrupa a la oposición.
Naciones Unidas ha denunciado que la brutal campaña del gobierno ha dejado más de 4 mil muertos desde que comenzaron las protestas contra Assad en marzo.