Demuestra serenidad


En ví­speras del principio de la 96 edición del Tour de Francia, Contador asiste a una rueda de prensa en el principado de Mónaco.

Con Alberto Contador y Lance Armstrong en sus filas, Astana parece destinado a ganar el Tour de Francia 2009 que comienza hoy en Mónaco, con la condición de que la gran rivalidad entre los dos lí­deres no haga estallar a ese heterogéneo equipo.


El español Alberto Contador, claro favorito de la prueba, ha ganado a sus 26 años un Tour de Francia, en 2007, una Vuelta a España y un Giro de Italia en 2008. Se ha preparado como nunca para esta edición de la ronda gala y en Mónaco demuestra una impresionante serenidad.

Armstrong, ganador de siete Tours entre 1999 y 2005, regresa con casi 38 años después de tres años retirado. Su preparación se vio perturbada por una lesión y nadie sabe a ciencia cierta cuál es su actual nivel.

Pero su excepcional mentalidad, el recuerdo del dominio absoluto que ejerció sobre el pelotón durante tanto tiempo, su actitud de lí­der y sobre todo su amistad con Johan Bruyneel, el manager del equipo, lo convierten en una amenaza permanente para el joven madrileño.

A Contador no le hizo ninguna gracia la llegada del texano al Astana. Bruyneel lo admitió en Mónaco al hablar de su propia relación con el español: «Nuestra relación es buena pero también se ha construido en los momentos difí­ciles, como el anuncio de la vuelta de Armstrong al equipo».

«Manejar un equipo con dos lí­deres como estos es más difí­cil, no puedo decir lo contrario», añadió el belga, que fue director deportivo de Armstrong en sus siete victorias en el Tour. «Pero hemos dejado muy claro que el lí­der número uno es Alberto», afirmó tajante.

Casi todo el mundo piensa que Bruyneel ha hecho lo correcto y que Armstrong ya no tiene nivel para retar a Contador. «Para mí­ es obvio que tení­an que designar a un único lí­der y que ese lí­der debe ser Contador», comentaba Bjarne Riis, al frente del temible equipo Columbia.

«Si tuvieran otros planes, serí­a divertido verlo», añadió con ironí­a.

Contador, un joven campeón con mucha sangre frí­a, intentó poner las cosas en su sitio: «Sí­, la presencia de Armstrong me añade presión. Pero me gusta la presión y espero hacer las cosas bien, como sé hacerlo».

Contador y Armstrong, oficialmente compañeros de equipo, en realidad apenas se conocen.

Esta temporada sólo han corrido juntos un dí­a, en marzo en la Vuelta a Castilla y León, que fue donde Armstrong se fue al suelo y se rompió la claví­cula. Y, aunque Contador se defiende en inglés, les separa la barrera del idioma, de la cultura e incluso de la edad (once años de diferencia).

Su asociación, como dijo Bruyneel, es estrictamente profesional.

Antes del Tour, los dos insistieron en rodearse de sus compañeros preferidos y hay quien habla de dos «clanes» dentro del equipo.

Armstrong contará con su compatriota Levi Leipheimer, tercero en el Tour 2007, y el ucraniano Yaroslav Popovych, considerados claramente «pro-Armstrong». Contador cuenta con el español Haimar Zubeldia y con su fiel lugarteniente, el portugués Sergio Paulinho, que es su ángel de la guarda en las etapas en llano.

Si sus dos lí­deres no respondieran como es de esperar, Astana también tiene la baza del alemán Andreas Klí¶den, dos veces segundo en el Tour: en 2006 detrás del también español Oscar Pereiro tras la descalificación del ganador Floyd Landis y en 2004 detrás de… Armstrong.

«Manejar un equipo con dos lí­deres como estos es más difí­cil, no puedo decir lo contrario». Johan Bruyneel, manager de Astana.