Es totalmente lógico que se generen sentimientos que van desde la crítica hasta la cólera de parte de muchas personas que no ven con buenos ojos las posturas y acciones de los principales actores del quehacer nacional ante la situación de crisis que se está viviendo en el país.
Por un lado, es importante considerar que hacen falta los fondos para proceder a la reconstrucción, pero más importante aún es que se den los fondos para garantizar la seguridad de las personas en áreas de riesgo, otorgar lo necesario a los albergues y, si fuera posible, al menos una asistencia básica a las familias de aquellos que por ayudar al prójimo, entregaron sus vidas y han dejado a sus seres queridos en un dolor inmenso. Es el mínimo agradecimiento que se les puede mostrar a estos héroes.
Pero todo esto tiene que ser realizado con transparencia y ello implica que se tienen, sin excusa, que aplicar los candados para que todo sea en directo y exclusivo beneficio de un país que se está cayendo a pedazos. Igualmente, es importante que la oposición juegue con responsabilidad ese rol. Que establezca los parámetros de la fiscalización que se consideren pertinentes, pero que se apresure la entrega de los fondos que son para una trágica emergencia.
Pero también es un momento clave para la sociedad. No podemos ver esta coyuntura de dolor y destrucción como una oportunidad de hacer negocios. Una buena parte de esta tragedia que vive el país es precisamente porque fondos del Estado que eran para infraestructura, fueron destinados únicamente para obras que justificaron el negocio y que pueden haber fallado seriamente en la forma de ser ejecutadas. Esto puede ser, y hay que meditarlo, la causa de muchas de las muertes que hoy se lamentan. ¿Es justo?
Es entonces un momento que se presta para una demostración real de patriotismo de los individuos y, por ende, los sectores. Los medios de comunicación debemos jugar un papel importante en el proceso de fiscalización, aportar para la recuperación, sin dejar de lado las grandes necesidades y el dolor que tantas familias están enfrentando en estos momentos.
Guatemala se ha caracterizado por ser solidaria en los momentos de las grandes tragedias. Ante los anuncios de un invierno «más fuerte» a finales de septiembre y principios de octubre, será ahora que podemos demostrar si somos solidarios antes de que se empeore la situación y buscar todos los métodos que estén a nuestro alcance para prevenir que se sigan contando por docenas las pérdidas de vidas de guatemaltecos que tienen como gran pecado vivir en un país donde la ambición sobrepasa al patriotismo. Ojalá que las imágenes de dolor que nos han consternado, no se nos borren en un par de días. Ojalá que se genere el compromiso.