Demócratas, optimistas sobre perspectiva de reelección de Obama


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Después de un verano deprimente empañado por la puja sobre la financiación del gobierno, los demócratas dicen sentirse más optimistas sobre las perspectivas de reelección del presidente Barack Obama en 2012. Citan su tono más enérgico y populista y lo que consideran una lucha caótica entre los aspirantes a la candidatura presidencial republicana.

Por KEN THOMAS WASHINGTON / Agencia AP

Muchos demócratas admitieron que el elevado desempleo y la incertidumbre económica planteaban obstáculos formidables para el presidente, pero entrevistas con más de una decena de activistas demócratas en varios puntos de la nación hallaron apoyo al mensaje más enfático de Obama hacia los legisladores republicanos y su interés por refutar a los candidatos desafiantes.

Varios señalaron el discurso de Obama de la semana pasada en Kansas, donde sostuvo que la clase media se ha visto agobiada durante la última década y que las polí­ticas económicas deben ser justas para todos.

Al entrar en 2012, Obama enfrenta una serie de estadí­sticas económicas que aunque han mejorado no son nada para jactarse: un desempleo del 8,6% en noviembre, en comparación con 9% en octubre; nivel de confianza del consumidor en 56 puntos, bien por debajo de la cifra en el que un presidente suele ser reelegido y una economí­a que ha creado 100.000 empleos o más cinco meses seguidos —la primera vez que ocurre desde abril de 2006— pero no lo suficiente como para indicar una recuperación económica vigorosa.

La tasa de aprobación polí­tica de Obama, según Gallup, ha estado poco encima del 40% durante el otoño y no alcanza el 50% desde mayo. Las encuestas suelen mostrar que tres cuartas partes de los votantes consideran que la nación está mal encaminada. Los republicanos lo responsabilizan del elevado desempleo y la deuda creciente.

De todos modos, menos de un mes antes de que se emitan los primeros votos en la puja sobre la candidatura republicana, muchos demócratas dicen sentirse estimulados por esa contienda caótica.

El ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney y el ex presidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich luchan por el predominio después que el empresario Herman Cain se retiró y el gobernador de Texas, Rick Perry, se tambaleó después de haber ascendido.

«Obama no ha sido todo lo que yo querí­a que fuera, pero por cierto es muchí­simo mejor que cualquiera de los republicanos que han alzado la mano», comentó Tom Bordeaux, exlegislador de Georgia.

Mary Gail Gwaltney, miembro del Comité Nacional Demócrata de Las Cruces, Nuevo México, dijo que ahora se sentí­a más segura sobre Obama «porque miro el plantel del otro partido y no tienen un candidato firme».

Los encuestados dijeron que el tono y el mensaje de Obama eran decisivos.

Muchos activistas se manifestaron insatisfechos con el intento de Obama de ofrecer concesiones para alcanzar un compromiso con los republicanos a mediados de año durante las negociaciones para aumentar el lí­mite de la capacidad de préstamo del gobierno, pero agregaron que se sintieron mejor cuando el presidente propuso un proyecto sobre empleos en septiembre y salió en gira nacional para promover su propuesta.

Solamente se ha aplicado una disposición —los incentivos impositivos para alentar a las compañí­as a contratar a veteranos desempleados_, pero muchos organizadores del partido dijeron que la lucha de Obama con los legisladores republicanos sobre las reducciones fiscales a los impuestos de Seguridad Social, las prestaciones por desempleo y los esfuerzos por hacer que los ricos paguen más impuestos ayudarí­an su causa.

«Tiene que ser considerado el paladí­n del hombre común y corriente», comentó George Nee, presidente de la federación sindical de la AFL-CIO en Rhode Island. «Creo que es allí­ donde tiene puesto el corazón, que es lo que cree, aunque haya sido demasiado vacilante en demostrarlo».

Al entrar en 2012, Obama enfrenta una serie de estadí­sticas económicas que aunque han mejorado no son nada para jactarse: un desempleo del 8,6% en noviembre, en comparación con 9% en octubre; nivel de confianza del consumidor en 56 puntos, bien por debajo de la cifra en el que un presidente suele ser reelegido y una economí­a que ha creado 100.000 empleos o más cinco meses seguidos —la primera vez que ocurre desde abril de 2006— pero no lo suficiente como para indicar una recuperación económica vigorosa.