Demandas en bloque


Ahora que los mandatarios latinoamericanos están reunidos con los gobernantes españoles es momento oportuno para recordar que en bloque nuestros paí­ses tienen que hacer una demanda concreta en el tema migratorio para que España por lo menos tenga una actitud menos arrogante hacia la inmigración que llega desde América Latina. Y es que durante generaciones, estos paí­ses abrieron generosos el espacio para que los españoles pudieran venir a convivir, trabajar y producir entre nosotros y no es correcto que España tenga ahora una postura hasta cierto punto xenofóbica en contra de los nativos del continente americano.


Siempre nos pareció correcto el enfoque que Rodrí­guez Zapatero dio al tema migratorio cuando debatió con Rajoy antes de las elecciones en España, pero evidentemente una cosa fue el debate televisado y otra muy distinta la decisión polí­tica. Porque en aquellos momentos, Zapatero decí­a que España no podí­a ignorar las causas de la migración que están en los desequilibrios sociales y los altos niveles de pobreza de los paí­ses que producen migrantes. Y él, como español, sabe perfectamente que esas mismas causas eran las que empujaban a los españoles de antaño a la búsqueda de mejores horizontes tanto en el viejo como en el nuevo mundo.

El tema de la migración tiene que ser abordado ahora en la cumbre de los mandatarios, no sólo de cara a la relación con España y con Europa, sino para preparar ya una agenda común que deberá negociarse con el próximo gobierno de los Estados Unidos para buscar una solución razonable y efectiva en beneficio de millones de personas que están trabajando en ese paí­s y que enví­an importantes sumas de dinero a sus familiares en la América Latina. No es un problema que afecte a unos cuantos paí­ses, sino que se trata de un problema general para la región y por lo tanto el bloque común tiene que conformarse para negociar conjuntamente.

Las cumbres muchas veces terminan sin producir nada positivo para los pueblos y no pasan de ser una oportunidad para las fotos que luego se reproducen en cada uno de los paí­ses. En este caso la agenda está marcada desde afuera y pareciera que se elaboran comunicados al gusto de quienes no son anfitriones y por lo tanto es indispensable que alguien de la región lleve la voz cantante para demandar que los temas que nos interesan a nosotros figuren en el comunicado final y comprometan tanto a los gobernantes latinoamericanos como a quienes vienen del viejo continente a dirigir estos eventos.