Delicado equilibrio en decisiones


John McCain, candidato presidencia republicano de Estados Unidos.

La economí­a estadounidense se convirtió en la preocupación prioritaria de las familias al aproximarse la elección presidencial y presiona sobre las decisiones de polí­tica monetaria o presupuestarias que podrí­an tomarse antes de noviembre.


Tanto demócratas como republicanos recuerdan, desde la derrota de George Bush padre en 1992, que una economí­a en dificultades puede costar la elección al partido saliente.

«A la hora de votar, no es el desempleo ni las desigualdades lo que cuenta en Estados Unidos, sino la billetera y el crecimiento del ingreso real luego de impuestos», asegura Alan Reynolds del muy conservador Cato Institute.

«Los precios de las acciones volvieron a subir recientemente, factor que beneficia al partido en el gobierno, pero la debilidad general de la economí­a favorece a la oposición, en este caso los demócratas», agregó.

En consecuencia, los candidatos pusieron la economí­a al tope de sus prioridades, el demócrata Barack Obama pidiendo un nuevo plan de reactivación y el republicano John McCain llamando a reducir más los impuestos.

En efecto, los estadounidenses continúan siendo muy pesimistas en relación a la economí­a y según un sondeo publicado a fines de julio por el instituto Pew, un 54% considera que Estados Unidos está en recesión y 18% en una depresión.

En este contexto, la Reserva Federal se encuentra en terreno minado, y se cuida para no dar la impresión de querer favorecer a uno de los dos candidatos.

Su presidente, Ben Bernanke, un republicano moderado nombrado por el presidente George W. Bush, no pierde oportunidad de reafirmar su independencia, por ejemplo reuniéndose con Obama, como lo hizo a fines de julio.

«Algunos ven a la Reserva Federal como un organismo polí­tico, y eso es lamentable. La Fed hace lo que considera mejor para la economí­a», afirma Michael Swanson, del banco Wells Fargo.

Por suerte para el banco central, lo mejor para la economí­a actualmente es mantener las tasas de interés. Presionada entre la inflación y un crecimiento débil, la Fed mantuvo su tasa directriz en 2% en su última reunión.

La próxima está prevista para el 16 de setiembre, y hay pocas probabilidades de que la economí­a necesite un cambio de rumbo hasta entonces.

«La siguiente es a fines de octubre, y la elección presidencial estará demasiado cerca. La Fed no querrá dar la impresión de que trata de influir sobre el resultado de la elección», estima John Lonski de Moody»s.

Mientras tanto, la única novedad podrí­a constituirla un nuevo plan de reactivación, aunque el primero por el momento ha tenido resultados decepcionantes.

Esta perspectiva no concita la adhesión de todos los economistas, que ven incrementarse el déficit presupuestario a niveles siderales.

«Dudo de que se decida un segundo plan, pero nunca se debe sobrestimar la sabidurí­a o la prudencia presupuestaria de los polí­ticos en año electoral», afirma Reynolds.

Otros recuerdan que un primer plan de reactivación con frecuencia es seguido de otro, y que el segundo «round» serí­a sin duda muy diferente del primero, incluyendo menos cheques de devolución de impuestos y más medidas a mediano plazo.

Los demócratas, partidarios de una nuevo plan de reactivación, tendrán en todo caso muy poco tiempo para actuar. «Si hubiera uno, tendrí­a que ser en setiembre», según Alec Philips de Goldman Sachs.

El Congreso controlado por los demócratas se reúne el 8 de setiembre por tres semanas y esa será la última posibilidad de tomar alguna decisión antes de las elecciones.

Luego «hay pocas posibilidades de que el gobierno apruebe una nueva ley antes de febrero de 2009 como muy pronto», agrega Philips.