Delegar es confiar una tarea a otra persona sin dejar de asumir responsabilidad. Significa ceder un poder, una tarea o función a otra persona u organismo para que los ejerza en su lugar. Es más que transferir trabajo, significa soltar, dar libertad para tomar decisiones para el logro de resultados deseados.
Al elegir a la persona delegada, se le proporciona cierto grado de autonomía y se considera que puede ser capaz de respetar instrucciones e informar acerca del o los procesos. Los directivos de empresas de toda institución y del hogar han de tener la posibilidad de delegar tareas en otros miembros.
Es de considerar la existencia de dificultades para llegar a delegar: El desconocimiento de esta práctica, la falta de confianza en las demás personas y en sí misma/o, la necesidad de jugar papeles protagónicos, además porqué delegar, si yo lo hago mejor, y el miedo a que esta persona realice el trabajo muy bien y que corra riesgo mi puesto. Sin embargo, para que cualquier empresa funcione de manera adecuada, el delegar se convierte en algo esencial. De manera contraria, hay mayor desperdicio de tiempo, dinero, de esfuerzos, de medios físicos y humanos. No se fomenta el trabajo en equipo, se desvincula y se desvaloriza el trabajo de los demás. Además de que quien tiene la función directiva, sufrirá de agotamiento, por lo que su eficacia y eficiencia en sus funciones específicas, es de esperar, que también se deterioren.
El delegar se comprende como un proceso que empieza por el análisis de las tareas que se pueden confiar a otros. Al ser identificadas, los objetivos y formas de realización de cada una han de explicarse de manera clara. Es decir, se realizan instrucciones precisas. Se describe que también es necesario cierto control, pero que este no ocurra como un impedimento, o sea que hay que evitar el impulso de interferir más de la cuenta, se trata de ayudar y no de estorbar. Una fase final de evaluación en donde se exteriorizan errores y sugerencias para la nueva realización de la tarea específica.
Es primordial aprender a confiar en los demás y esperar lo mejor de estas personas, para que las cosas salgan bien. Cuando se delega, el personal se siente más motivado, el tiempo disponible para las tareas esenciales de las personas directivas aumenta. Y el estrés dentro del trabajo disminuye.
Delegar supone el brindar tiempo para organizar y establecer prioridades. Pero quien no delega, o lo hace ineficazmente concentrará mucho tiempo de sus horas de trabajo a tareas que pueden ser no prioritarias. Además, el delegar se convierte en un método eficaz de capacitación en una organización o empresa.
Si las personas participantes en el proceso de delegación no confían uno del otro, dicho proceso fracasará. Muestras de confianza hacia el delegado son la conservación del respeto, mostrar interés por sus iniciativas, ayudando y dando opiniones constructivas y honestas durante el proceso. Es necesario utilizar agenda para las reuniones de verificación y análisis del proceso, para que la falta de tiempo no sea una dificultad para llevarlas a cabo. Cuando se desconocen las causas que interfieren en la realización de la delegación, será conveniente conocerlas para enfrentarlas.
Delegar en el hogar también significa confiar y valorar a cada miembro de la familia. Al mismo tiempo que se les ayuda a asumir responsabilidades para la vida. En las empresas o instituciones en las que las personas buscan en el cargo de dirigencia un reconocimiento personal, actuando de manera protagónica. Las demás personas se observan a sí mismas desvinculadas, anuladas, desvalorizadas y tratadas con poco respeto lo que contribuye a la disminución de su bienestar laboral.