El presidente ruso, Vladimir Putin, y los otros dirigentes del Mar Caspio defendieron el martes el derecho de Irán a la energía nuclear y advirtieron contra toda acción militar durante una cumbre regional en Teherán.
Putin llegó a la capital iraní para participar en una cumbre de los Estados del Mar Caspio, en medio de fuertes medidas de seguridad y de un gran misterio debido a informaciones sobre la existencia de un plan de atentado suicida en su contra.
La visita del presidente ruso cobra una importancia significativa pues se produce en un momento de aumento de tensión entre Irán y los países occidentales por la negativa iraní de suspender sus actividades de enriquecimiento de uranio.
Junto con los jefes de Estado de los otros cuatro países del Mar Caspio (Azerbaiyán, Irán, Kazajistán y Turkmenistán), Putin firmó una declaración de apoyo implícito al programa nuclear iraní.
Tras la cumbre, el presidente ruso tiene previsto reunirse con su homólogo iraní, Mahmud Ahmadinejad, y el guía supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, con quienes tratará el tema de la central nuclear que Rusia construye en Buchehr (sur de Irán).
«Rusia es el único país en ayudar a Irán a construir una central nuclear con un objetivo pacífico; eso será objeto de discusiones serias», dijo Putin.
La terminación de Buchehr es regularmente aplazada desde hace varios años. Rusia atribuye esos retrasos a la falta de pago de los iraníes, que estos desmienten. Los expertos occidentales ven en ello un medio de presión ruso para forzar a Irán a ser transparente respecto a su programa nuclear.
En cuanto a la cumbre de los países del Mar Caspio, la declaración de sus participantes defendió «el derecho de todo país miembro del Tratado de No Proliferación de desarrollar investigaciones, producción y el uso de la energía nuclear con fines pacíficos, sin discriminación y en el marco de este acuerdo y de los mecanismos de la Agencia Internacional de Energía Atómica» (AIEA).
Putin hizo referencia a ese punto declarando que «las actividades nucleares pacíficas deben ser autorizadas».
Irán recibió ya dos series de sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU, votadas también por Rusia, debido a su negativa a suspender su enriquecimiento de uranio.
Teherán afirma que esa actividad sólo tiene un fin civil, mientras que los países occidentales temen que sólo encubra la intención de fabricar bombas atómicas.
Rusia, que nunca ocultó su aversión hacia el incremento de sanciones a Teherán, mostró recientemente sus crecientes divergencias con los occidentales sobre el caso iraní.
El lunes, Putin pidió «paciencia» en una visita a Alemania. La semana pasada aseguró ante su homólogo francés, Nicolas Sarkozy, que lo visitó oficialmente en Moscú, no tener «informaciones según las cuales Irán aspira a producir armas nucleares».
Rusia y China son los únicos países del Consejo de Seguridad de la ONU que se oponen a la adopción de una tercera resolución con nuevas sanciones contra Irán.
Moscú apoya su posición en el compromiso que tomó en agosto Irán de esclarecer ante la AIEA las zonas oscuras de su programa nuclear.
La declaración del martes de la cumbre de los países del Mar Caspio también fijó «el principio de la imposibilidad para un Estado de poner a disposición su territorio en caso de agresión contra otro Estado», añadió Putin.
Esta disposición es especialmente importante para Irán, que teme que Estados Unidos utilice Azerbaiyán para un ataque en su contra, aunque ya el propio presidente azerbaiyano, Ilham Aliev, excluyó esa posibilidad.
El presidente ruso Vladimir Putin llegó el martes a Teherán en la primera visita de un dirigente del Kremlin a Irán desde la revolución islámica, pese a las informaciones sobre amenazas de atentado contra él durante su estancia, informó la televisión iraní.
«El avión de Vladimir Putin llegó hace unos minutos al aeropuerto Mehrabad de Teherán», informó la página internet de la televisión pública, mientras la cadena Press-TV mostraba imágenes del avión presidencial ruso.
Putin había anunciado su intención de viajar a Teherán pese a las informaciones de la prensa rusa sobre un posible atentado suicida contra su persona.
En un principio debía llegar en la noche del lunes a la capital iraní, procedente de Alemania, pero su viaje se vio retrasado por motivos que no fueron precisados.