Defiende sus aranceles a vehí­culos


logito

Los nuevos aranceles de China a las importaciones de vehí­culos fabricados en Estados Unidos son legales bajo las normas internacionales, y si Washington no lo cree así­, deberí­a demandar, dijo ayer el principal funcionario comercial de Beijing.

Por FRANK JORDANS GINEBRA / Agencia AP

Chen Deming, ministro chino de Comercio, describió los aranceles a los automóviles importados con desplazamientos de motor superiores a 2,5 litros como «remedios comerciales normales».

Bajo las normas de la Organización Mundial de Comercio, se permite a los paí­ses aplicar aranceles punitivos con el fin de contrarrestar los daños causados tanto por dumping —la venta de productos a un precio inferior al de su paí­s de origen— como por subsidios, pero no se les permite usar los impuestos a las importaciones para proteger injustamente a las industrias internas de los competidores extranjeros.

«Si alguien está en desacuerdo, la mejor solución es invitar a los expertos de la OMC para que emitan un juicio», dijo Chen a periodistas en una reunión de ministros de comercio en Ginebra.

La oficina del representante comercial estadounidense dijo estar «muy decepcionada» con la decisión de China tomada el miércoles de imponer los aranceles, que van del 2% al 21,5%.

Entre las compañí­as afectadas están General Motors Co., Chrysler Group Ltd., Mercedes-Benz U.S. International Inc., la fábrica de BMW en Spartanburg, Carolina del Sur, y Honda of America Manufacturing Co.

Las autoridades estadounidenses dijeron que conversarí­an con las automotrices y con el Congreso antes de decidir qué respuesta darán.

En los últimos meses ambos paí­ses han chocado repetidas veces en torno a asuntos comerciales. Beijing también ha impuesto aranceles a importaciones de pollo estadounidense, entre otros productos, mientras que Estados Unidos ha presentado quejas contra los aranceles chinos al acero y sus subsidios a equipos de energí­a eólica.

Las autoridades comerciales estadounidenses también se han quejado de que los subsidios de China a su industria automotriz, así­ como el que bancos propiedad del Estado tengan acceso preferencial a crédito barato, equivalen a prácticas comerciales desleales.