El estado amazónico de Beni se declaró hoy «zona de desastre» en Bolivia, por las fuertes inundaciones que han dejado hasta ahora unas 12 mil familias damnificadas y amenaza con afectar la producción ganadera, mientras continúan las labores de evacuación.
«Hemos firmado la resolución prefectural que declara al Beni como zona de desastre, lo que nos permitirá conseguir y canalizar de mejor manera la ayuda internacional y nacional», dijo el prefecto del departamento, Ernesto Suárez.
Los torrenciales aguaceros en el centro y noreste del país han engrosado el caudal de decenas de ríos que cruzan Beni -una prominente región ganadera- y que desembocan en los fronterizos afluentes boliviano-brasileños Madera y Abuná.
De acuerdo a estimaciones oficiales, las inundaciones afectan a casi la mitad del territorio de Beni, de unos 213 mil kilómetros cuadrados, y similar al tamaño de Ecuador.
«Ya tenemos más de 12 mil familias damnificadas», afirmó el prefecto Suárez, quien dijo que no se esperará el decreto del gobierno de Evo Morales que aún evalúa la pertinencia de una norma de ese tipo.
Unas 150 manzanas en el corazón de Trinidad están protegidas por un dique de tierra y cemento y las aguas se encuentran a menos de 30 centímetros de sobrepasar el límite máximo y afectar a unas 30 mil personas, aseguró la autoridad regional.
El temor fue abonado por fuertes lluvias por unas siete horas de manera ininterrumpida que hoy castigó a Trinidad.
«Creemos que la inundación va a ser inminente, aunque todavía efectuamos trabajos de ingeniería de urgencia para evitar filtraciones de agua y que el anillo protector colapse», acotó.
El vocero de gobierno, Alex Contreras, anunció en La Paz que el presidente Evo Morales viajará a Beni, una de las regiones más castigadas en este país por los fieros temporales, para evaluar los daños.
«Antes de una declaratoria de zona de desastre regional tenemos que hacer una evaluación» de la situación, explicó el funcionario.
Los torrenciales aguaceros han afectado el sector ganadero, el principal sostén económico de la región que cobija el 50% de las 6 millones de reses de todo el país.
«La situación es dramática, la situación es peor que el año pasado, cuando perdimos durante todo el 2007 unas 400 mil cabezas de ganado, este año el agua ha sobrepasado los límites del año pasado», afirmó el presidente de la patronal Federación de Ganaderos, Cristian Sattori.
«Tenemos 1 millón de ganado en riesgo directo e indirecto, por muerte o pérdida de peso del hato, hay 3 millones de pastizales inundados, los daños en infraestructura del sector privado son de 10 millones de dólares, además de que no hemos recibido ayuda del gobierno», acotó.
En Trinidad se ha instalado un comando operativo que organiza el envío de alimentos a pobladores afectados y prepara el salvataje de personas que quedaron aisladas por las aguas.
Para ese propósito, en las últimas horas fue reanudado el suministro de combustible de aviación, pues la carencia había paralizado algunas horas los vuelos de naves bolivianas y tres helicópteros de la Fuerza Aérea Brasileña.
La oficina de Defensa Civil calcula que las inundaciones que comenzaron en noviembre han dejado 51 fallecidos, 4 desaparecidos y 47.117 familias afectadas.