La líder indígena y Premio Nobel de la Paz 1992, Rigoberta Menchú, dijo que la Declaración Universal de Derechos Humanos, que ayer cumplieron 60 años, continúa siendo una «utopía», aunque reconoció que es una herramienta «tremenda» para seguir adelante.
«La declaración universal sobre los derechos humanos, con todos los acontecimientos que han ocurrido, sigue siendo una utopía, una guía para todos los seres humanos del planeta, hombres y mujeres; una meta de lucha que tenemos que hacer para alcanzar esa utopía», afirmó Menchú.
No obstante, Menchú reconoció también que el documento es una «tremenda herramienta para continuar hacia adelante».
La postura de la líder indígena se conoció horas antes de conmemorar los 16 años de haber recibido el Premio Nobel de la Paz y en el marco de un foro por la celebración de los 60 años de haber sido firmada la Declaración Universal de los Derechos Humanos, organizado por la embajada de Francia en el país.
El Procurador de los Derechos Humanos, Sergio Morales, se preguntó si es posible hablar de derechos humanos en un país como Guatemala, donde cada año se producen cerca de 6.000 asesinatos.
«Es impresionante ver cómo, en los últimos tres meses, la violencia se ha extendido; el aparecimiento de escuadrones de la muerte, verdaderas zonas ocupadas (por el crimen organizado y el narcotráfico)», destacó Morales.
La ex Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Louis Arbour, destacó que es importante no reducir el tema a la lucha contra el crimen y el terrorismo, aunque es consciente que para millones de personas la inseguridad también viene de la pobreza.
«La declaración universal de los derechos del hombre expresa nuestras aspiraciones más profundas. Tenemos problemas con la articulación de los derechos, sobre todo en la prevención contra la tortura. La declaración universal de los derechos del hombre es el ADN de la humanidad», destacó.
Sergio Morales,
PDH