Decepción permanente II de II


Siguiendo con la idea del artí­culo anterior, presento hoy a otras instituciones y personas que se han ganado el odio de la población por su actuar irracional, abuso de poder, prepotencia e ignorancia demostrada, entre ellas no se deben quedar sin mencionar a los «herederos» del enemigo de la Prensa, el señor ílvaro Arzú, quienes con su escasa cultura y educación convirtieron a la joven institución como lo es la Policí­a Municipal de Tránsito de ciudad Guatemala, y sus émulos en Villa Nueva y Mixco en una moderna cloaca especializada en pedir «mordidas».

Fernando Mollinedo
fermo@intelnet.net.gt

DECEPCIí“N por la conducta de los «Rectores» de las universidades del paí­s quienes al igual que los magistrados de la CSJ no llegaban a un acuerdo para la interpretación de la ley y tuvieron que acudir a un ente polí­tico para que les dijera cómo y en qué forma debieron interpretarla. ¡Qué pobreza!

Decepcionados porque al retorno a clases, las conductas de l@s supervisor@s de educación siguen con sus manifestaciones de compadrazgos, amiguismos, componendas y comadrazgos con l@s director@s de algunas escuelas primarias, y las extorsiones a los colegios privados. ¿De qué sirven las cuatro Direcciones Departamentales de Educación del Departamento de Guatemala?

Y no digamos, los robos de los médicos del IGSS incluyendo a los dentistas y anestesistas quienes de manera inveterada y olí­mpica se huevean los medicamentos e insumos de los hospitales donde laboran y de hecho los utilizan y cobran en sus clí­nicas privadas? ¿Y qué decir de las ONG´s? es decir, las organizaciones no gubernamentales propiedad de funcionarios y ex funcionarios públicos creadas, fundadas, establecidas para huevear de forma legal el pisto del pueblo?

Mas decepción, si hablamos de los eternos perdedores, me refiero a la «selección» de futbol en todas sus categorí­as; que no gana ni el aprecio del pueblo que nunca deja de apoyarla y se siente las «estrellas» como Kaká, Popó, Orí­n, Puyol y otros nombres rimbombantes estrafalarios y desconocidos de los cuales no quiero ni acordarme.

Decepción por el servicio prestado a los usuarios de los hospitales nacionales y del IGSS por un chorro de «pseudo enfermeras auxiliares» y enfermeras que no tienen tacto ni educación para tratar a los pacientes que requieren de sus servicios? Hay que recordarles que no lo están haciendo de gratis pues se les paga buen salario por su trabajo; entonces que lo aprecien.

Pero no podemos olvidar a los «cafres del volante» es decir a los conductores o pilotos de los buses urbanos, quienes se comportan de manera abusiva con los usuarios; no respetan sus recorridos establecidos y mantienen sucias las unidades? Para chillar si son buenos, pero para prestar un servicio digno y correcto, no lo pueden hacer, salvo raras excepciones.