Decepción en Venecia


El mundo del cine italiano mostró ayer sentimientos contrastados ante el veredicto de la 64º edición de la Mostra del Cine de Venecia, que se clausuró el sábado por la noche con el sorprendente triunfo del taiwanés Ang Lee.


Al otorgar, por segunda vez, en sólo dos años el León de Oro al cineasta asiático por el elegante filme «Lust caution» (Cuidado, lujuria), Ang Lee, -autor del premiado Oscar «Brokeback Mountain»-, se consagra como uno de los grandes maestros, a la par de Luis Buñuel u Orson Wells.

«El premio deja una cierta decepción; muchos se esperaban la victoria de Nikita Mijalkov, Brian De Palma o Abdellatif Kechiche», sostiene el diario Il Corriere della Sera, al enumerar los autores de los filmes más apreciados tanto por la crí­tica como por el público durante los diez dí­as del festival.

«Nadie pensaba en el filme de Lee para un premio», señala el diario La Repubblica, que resalta los abucheos y aplausos recibidos a la par por el cineasta al retirar el máximo galardón veneciano.

Para el crí­tico de cine Roberto Pugliese, del diario Il Gazzettino de Venezia, se trata de un «veredicto indecente», pues habí­a filmes de mejor factura, mejor narrados, «menos fabricados para la exportación», como calificó a la historia de espionaje y sexo en la Shangai de los años 40 de Lee.

El verdadero triunfador de Venecia ha sido el mexicano Rodrigo Prieto, director de la fotografí­a del filme de Lee, premiado con el Osella a la fotografí­a, cuyo trabajo es clave para el éxito de la cinta, al lograr transportar con una luz muy especial al espectador a esa época.

Todos los diarios y crí­ticos italianos elogiaron su trabajo y consideraron muy merecido su galardón.

«Ha sido un privilegio trabajar con Ang Lee, quien me permitió concentrarme en la luz», declaró el fotógrafo mexicano.

La mayor decepción se registró entre los italianos, cuyas tres pelí­culas en competición resultaron odiadas y despreciadas por los cinéfilos y no recibieron reconocimiento alguno pese a abordar temas que el cine italiano ha tratado magistralmente en el curso de su grandiosa historia como mafia y corrupción.

Los premios otorgados por un jurado formado curiosamente por siete realizadores y presidido por el chino Zhang Yimou, además del mexicano Alejandro González Iñárritu, reflejan las negociaciones y los equilibrios alcanzados «entre colegas».

«Discutimos durante nueve horas seguidas para decidir los premios. Es que uno quisiera premiar a todos», contó el realizador turco-italiano Ferzan Ozpetek, miembro del jurado.

«Me encantó el filme de Ang Lee, pero querí­a premiar a Kechiche. Dos estaban a favor y cinco en contra. El filme taiwanés es bello, perfecto, un clásico con escenas escandalosas que te avergí¼enzan. Mientras que ’El grano y el pescado’ del franco-tunecino de Kechiche sobre los emigrantes árabes en Francia, a pesar de ser largo e imperfecto, era una verdadera novedad», dijo.

Para lograr un equilibrio, los jurados premiaron también filmes polí­ticos, duros, de denuncia, como el de Brian de Palma, «Redacted», sobre los horrores cometidos por los soldados estadounidenses en la guerra en Irak, ganador del León de Plata.

Siguiendo ese mismo equilibrio premiaron también la loca biografí­a de Bob Dylan de Paul Haggis con un premio especial así­ como el guión del filme de Ken Loach sobre los abusos laborales que se cometen contra los emigrantes en Londres.

Decepcionantes, según la prensa, los premios a la mejor actuación a la australiana Cate Blanchett por su interpretación de Bob Dylan y al divo estadounidense Brad Pitt por su bandido Jesse James.

Para muchos se trató de una concesión a Hollywood.

Las dos estrellas, ocupadas en otras filmaciones, no pudieron retirar sus respectivas Copas Volpi personalmente. Un gesto que resume el uso que la industria norteamericana hace de Venecia: simple plataforma de lanzamiento comercial.