Debaten precio récord del crudo en inusual cumbre


Mahmud Ahmadinejad (I), presidente de Irán, saluda al Comité de Bienvenida, a su llegada a Riyad.

Los jefes de Estado de la OPEP se reúnen el sábado en Riad por tercera vez desde 1960, con el cártel dividido sobre cómo enfrentar la debilidad del dólar cuando el petróleo se acerca al récord de 100 dólares el barril, pero dispuesto a dar la bienvenida oficial al retorno de Ecuador.


La inusual cumbre reunirá durante dos dí­as a los lí­deres de los 13 paí­ses miembro del cártel, pero no debatirá un aumento de la producción para enfriar los precios, que han subido un 50% desde comienzos del año.

Una cumbre ministerial de la Organización de Paí­ses Exportadores de Petróleo (OPEP) que tendrá lugar dentro de dos semanas en Abu Dhabi evaluará la necesidad de abrir los grifos, a lo cual el cártel se muestra reticente porque cree que el mercado está bien abastecido y la escalada de los precios se debe a la especulación, al dólar débil y a tensiones geopolí­ticas.

Los lí­deres comenzaban a llegar a Riad hoy -con excepción del presidente ecuatoriano Rafael Correa, que arribó anoche-, donde eran recibidos por el rey Abdalá bin Abdelaziz en la puerta del avión, constató la AFP.

Correa, un economista anti-estadounidense y amigo del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, aprovechará la cumbre para retornar oficialmente al cártel del cual Ecuador se alejó en 1992.

La división entre Arabia Saudita, lí­der de facto de la OPEP, e Irán y Venezuela, enfrentados a Estados Unidos y considerados los «halcones» de la organización, quedó al descubierto ayer, en una reunión ministerial retransmitida en la sala de prensa por error.

Los periodistas escucharon a Irán y Venezuela insistir en la necesidad de incluir una referencia al dólar débil y a Arabia Saudita oponerse, hasta que un funcionario furioso se abalanzó sobre ellos y apagó el televisor.

«Es la segunda reunión de la OPEP que muestra su disenso y hay claras divisiones y fisuras que emergen», dijo Yasser Elguindi, de la consultora petrolera SIG, con sede en Estados Unidos, en referencia a la discordia surgida en septiembre sobre la necesidad de elevar la producción.

«Es una metedura de pata. A nadie le gusta lavar la ropa sucia en público», afirmó.

Venezuela e Irán insisten en que la OPEP adquiera un giro más polí­tico, mientras Arabia Saudita quiere mantener su perfil estrictamente técnico.

La OPEP tiene que ir «más allá de lo meramente energético» para adquirir «visos polí­ticos y geopolí­ticos (…) Debemos retornar a la OPEP originaria, con una fuerte carga geopolí­tica», dijo Chávez antes de viajar a Riad.

Históricamente, la OPEP ha utilizado su petróleo como un arma polí­tica y suspendió sus exportaciones en 1973 en protesta de la invasión de Israel a Siria, pero hoy en dí­a Arabia Saudita destaca la agenda puramente económica del grupo.

La presencia simultánea de los presidentes de Irán y Venezuela en Riad plantea un desafí­o al gobierno saudita, un aliado fuerte -aunque no servil- de Estados Unidos.

«Manejar la polí­tica de la OPEP será cada vez más difí­cil mientras continúe el antagonismo entre Irán y Venezuela y Estados Unidos», dijo Elguindi. «Está el sector anti-estadounidense y el sector neutral», añadió.

El presidente iraní­, Mohamad Ahmadinejad, ya enfureció a los sauditas cuando eligió la Conferencia Islámica de la Mecca en 2005 para negar el holocausto.

Chávez propone instalar una banda de precios de entre 80 y 100 dólares el barril, así­ como la creación de un fondo para ayudar a los paí­ses pobres importadores de petróleo a enfrentar las elevas cotizaciones del crudo.

Arabia Saudita, primer exportador mundial, se contentarí­a en cambio con un barril a 70 dólares o incluso a 60 dólares, que le permitirí­a mantener su ritmo de vida sin poner en peligro la economí­a de los consumidores, según analistas.

«El hecho de que el elevado precio eventualmente suprima la demanda debe generar preocupación», apuntó el sábado el ministro de Energí­a de Nigeria, Odein Ajumogobia.

Llegan a Riad

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, su homólogo iraní­, Mahmud Ahmadinejad, y otros jefes de Estado llegaron hoy a Riad para participar en una inusual cumbre de la OPEP, la tercera desde la creación del cartel de exportadores petroleros en 1960.

Al igual que el resto de los jefes de Estado llegados a la capital saudita, Chávez, que arribó a las 19H00 local (16H00 GMT), fue recibido en la puerta del avión por el rey Abdalá bin Abdelaziz.

Los jefes de Estado de Emiratos Arabes Unidos, Irak, Argelia, Angola, Indonesia, Kuwait, Nigeria y Qatar también llegaron hoy a Riad para participar en la cumbre, que se iniciará a las 19H30 local (16H30 GMT) y finalizará el domingo.

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, arribó a noche para sellar el retorno oficial del paí­s como 13º miembro del cartel, del cual Quito se alejó en 1992.

Un representante de Libia también es aguardado pero se presume que el lí­der Muammar Kadhafi no participará en la cumbre.

Irán, considerado uno de los «halcones» del cartel junto a Venezuela, propuso el viernes expresar preocupación por la debilidad del dólar en la declaración final de la cumbre, y encomendar a los ministros de Finanzas el estudio de maneras para limitar la caí­da de los ingresos.

Su propuesta fue apoyada por Venezuela pero rechazada por Arabia Saudita, un aliado fuerte de Estados Unidos y lí­der de facto del cartel, y finalmente no estará incluida en la declaración que será difundida el domingo, al finalizar la cumbre.

La cotización del barril de crudo en dólares, una moneda que viene cayendo desde hace dos años y alcanzó la semana pasada su mí­nimo histórico frente al euro, hace perder ingresos a los productores de oro negro.

El canciller iraní­, Manuchehr Mottaki, dijo a la AFP que aunque el tema de la caí­da del billete verde no esté incluido en la declaración, los ministros de Finanzas de la OPEP hablarán de ello.