Los 27 países de la Unión Europea abrieron el lunes en Bruselas su primer debate sobre la controvertida propuesta de la Comisión Europea para modernizar la Política Agrícola Común (PAC), con Alemania y Gran Bretaña opuestos al recorte de las subvenciones más elevadas y España dispuesta a discutir las reformas a mediano y largo plazo.
Al llegar a la reunión en la sede del Consejo de la UE en Bruselas, la comisaria europea de Agricultura, Mariann Fischer Boel, dijo estar dispuesta a «reexaminar» la reducción de las ayudas a las grandes explotaciones, una medida muy simbólica teniendo en cuenta que el 80% de las ayudas de la UE van a parar a la manos del 20% de los productores.
«Si el proyecto sólo tiene como resultado fragmentar las explotaciones, entonces deberemos reexaminar nuestras ideas», admitió Fischer Boel en referencia la consecuencia que podría tener la iniciativa según sus opositores: una división de las grandes superficies para evitar la pérdida de subvenciones cuando superan los 100.000 euros anuales (unos 149.000 dólares).
La propuesta afectaría especialmente a los grandes terratenientes aristocráticos del Reino Unido (como la Reina Isabel II y el Príncipe Carlos) y las gigantescas cooperativas agrícolas de Alemania heredadas de la ex RDA comunista, aunque también a República Checa y Dinamarca.
El ministro alemán de Agricultura, Horst Seehofer, señaló el lunes que su país «no puede aceptar» la propuesta de Bruselas, teniendo en cuenta la difícil situación económica de las regiones del Este de Alemania, que siguen presentando un retraso considerable 17 años después de la reunificación.
«No es posible que una modificación de la política agrícola se haya principalmente a través de las explotaciones del Este de Alemania», dijo Seehofer.
Entre las otras medidas propuestas por Bruselas la semana pasada en su «cheque médico de la PAC» destinado a profundizar la reforma de la política agrícola de 2003 se encuentran la supresión progresiva de las cuotas de producción de leche, la interrupción del plan de abandono de cultivos y el cese de los precios garantizados para los cereales.
Según Fischer Boel, las iniciativas presentadas por Bruselas han logrado «muchas reacciones positivas de la parte de diferentes Estado miembros», aunque admitió también la existencia de «algunos temas que por varias razones los países no quieren».
En ese marco, España manifestó estar abierta a la modernización de la PAC, en particular en lo que respecta sus medidas de corto plazo, aunque quiere un «gran debate» sobre las cuestiones de fondo, según su ministra Elena Espinosa.
«Estamos de acuerdo en lo que pueda ser a corto plazo, pero hay que abrir un gran debate en lo que pueden ser medidas a mediano y largo plazo», dijo Espinosa, recordando que la reforma debe respetar objetivos como la «contribución al medio ambiente y energías renovables», así como también tener en cuenta cuestiones como el «incremento de precios» de los alimentos.
La Comisión Europea propuso el lunes suspender hasta julio de 2008 los aranceles para la importación de cereales a la Unión Europea (UE), una medida que busca dar respuesta a la gran demanda y alza de los precios de esos productos.
«Esta propuesta se produce en reacción a la situación excepcionalmente tensa que prevalece en los mercados mundiales y comunitario de los cereales y a los precios récord alcanzados», indicó Bruselas en un comunicado, en el que aclara que la avena no gozará de este beneficio.
La medida será válida por un período de un año, del 1 de julio de 2007 al 30 de junio de 2008, y necesitará de la aprobación de los 27 miembros de la UE antes de ser puesta en práctica.
Según Bruselas, la cuestión sería tratada en la reunión de ministros europeos de Agricultura que se inicia el 18 de diciembre.
Los tasas aduaneras de la UE a los cereales van de 1,9 a 16 euros por tonelada según el producto, es decir una cifra inferior al 10% de su precio en el mercado.
«La cosecha fue modesta en Europa y los precios aumentaron tanto en el mercado interno como externo. Deseo que esta propuesta contribuya a facilitar las importaciones en la Unión Europea de cereales procedentes de países terceros y a reducir las tensiones», declaró la comisaria europea de Agricultura, Mariann Fischer Boel.
La cosecha europea de 2006/2007, de tan sólo 266 millones de toneladas, ha sido inferior a lo esperado debido a las malas condiciones meteorológicas. Se estima que la cosecha de cereales de 2007 será incluso menor a la del año anterior.