La candidata republicana a la vicepresidencia estadounidense, Sarah Palin, tiene el jueves su gran examen con el único debate televisivo que la opone a su rival demócrata, Joe Biden, cuando crecen las dudas sobre su capacidad para gobernar, incluso en su propio bando.
Joe Biden, pilar del escenario político estadounidense desde hace unos 40 años y presidente de la poderosa comisión de Relaciones Exteriores del Senado, también juega un papel importante y debería evitar a toda costa cometer errores, por los que se lo conoce, y de mostrarse demasiado condescendiente con su rival.
Si se presenta como un sermoneador superior y arrogante, Biden, de 65 años, podría contribuir a reavivar el sentimiento «anti-elitista» al que Palin, quien prefiere presentarse como una estadounidense común, sigue apostando.
«Biden está en una situación difícil», estima James Pfiffner, profesor de ciencias políticas en la universidad George Mason de Virginia. «Es alguien que conoce muy bien los asuntos internacionales, pero la estrella del debate es claramente la gobernadora Palin», según él.
Este jueves quedan 33 días para las elecciones presidenciales del 4 de noviembre.
Varias decenas de millones de televidentes seguirán este debate, que será transmitido a partir de la 01H00 GMT por las principales cadenas de televisión estadounidenses.
Con una duración prevista de 90 minutos, el debate tendrá lugar en la universidad Washington de Saint Louis (Missouri, centro).
Los compañeros de fórmula de Barack Obama y John McCain estarán de pie frente a un atril y serán interrogados, por turno, por una periodista de la cadena pública PBS. Ningún intercambio directo está previsto entre los dos candidatos.
Luego de haber sido una ventaja, el efecto Palin se convirtió en un handicap para John McCain, según una encuesta publicada el jueves por el Washington Post. Seis de cada diez votantes y dos de cada tres mujeres estiman que la gobernadora no tiene la experiencia necesaria para sustituir al senador McCain en caso de que éste no pueda seguir como presidente.
Dos votantes independientes de cada tres creen que Palin no tiene la experiencia requerida para convertirse eventualmente en presidenta. Un tercio de los votantes se declaró menos proclive a votar por John McCain debido a Sarah Palin.
En esas condiciones, el debate se perfila como crucial para la gobernadora de Alaska. Podría constituir su última oportunidad de tranquilizar a los electores estadounidenses sobre su experiencia.
Desde su nombramiento en la fórmula republicana, el 29 de agosto, Palin sólo concedió cuatro entrevistas a cadenas de televisión, una constando de una sola pregunta. Palin se veía dubitativa y por momentos bastante confusa en sus respuestas.
Sin embargo, Palin sigue teniendo éxito en el terreno. Los canales de televisión mostraron fragmentos de debates en los que participó en Alaska. Palin se mostraba incisiva frente a sus rivales y no se debilitaba con preguntas difíciles, cambiando de tema con aplomo.
En estos últimos días, Palin se preparó para el debate en la finca de John McCain en Sedona (Arizona, oeste). Según muestran las fotos difundidas por los encargados de la campaña republicana, dos atriles habían sido instalados sobre el césped. Randy Scheunemann, el principal consejero de McCain sobre asuntos internacionales, hacía las veces de Joe Biden.