El proyecto del Gobierno turco de modificar la Constitución para autorizar el velo islámico en la universidad está levantando una gran polémica en este país musulmán de carácter laico.
El presidente, Abdula Gul, y el primer ministro, Recep Tayyip Erdogan ya se mostraron favorables a levantar una prohibición que es aplicada rigurosamente en los campus.
Los juristas y los dirigentes del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, islamista moderado), al que pertenecen ambos, justifican esa reforma de la Constitución -instaurada tras el golpe de 1980- como una cuestión de derechos fundamentales.
«El derecho a la educación superior no puede ser restringido por razón del vestido que lleve una mujer», dijo Erdogan en una entrevista al Financial Times de hoy.
«Ese problema no existe en las sociedades occidentales y sí en Turquía. Creo que el primer deber de los políticos es resolver el problema», añadió.
Los defensores del laicismo, como el ejército y los rectores de universidades, consideran el uso del velo un desafío a la separación entre religión y Estado consagrada desde la creación de la Turquía moderna.
Erdogan quiere un debate público sobre la cuestión antes de presentar formalmente al Parlamento la propuesta a finales de año y para ello tiene prevista una comparecencia de prensa este mismo miércoles.
Antes, los rectores de universidades se mostraron inflexibles: «La prohibición del pañuelo es un hecho jurídico decidido por la justicia turca y confirmado por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos» en el año 2005, dijo su presidente, Erdogan Tezií§.
Gul, que acaba de acceder a la jefatura del Estado, salió en defensa del Ejecutivo.
«Más vale que (ellas) vayan a la universidad antes que quedarse aisladas en casa», declaró Gul.
«Debemos ver la cuestión desde el punto de vista de las libertades individuales», añadió, descartando que vaya a aumentar la presión sobre quienes no se ponen el ’hiyab’.
Las esposas de los dos dirigentes llevan velo, así como sus hijas. La hija de Gul usó el extendido subterfugio de lucir una peluca por encima del velo para poder ir a la universidad en Turquía, y las de Erdogan fueron a estudiar Estados Unidos.
Desde su llegada al poder en el año 2002, el AKP desea esa reforma pero se ha topado con una encendida oposición de los defensores del laicismo.
Fortalecido por su victoria en las legislativas de julio con un 46% de los votos, el AKP pretende resolver la cuestión con una nueva reforma de la Constitución de 1982, promulgada con tintes autoritarios dos años después del golpe militar.
A pesar de lo usual de ese procedimiento en la política turca, numerosos expertos se muestran reticentes.
Mustafa Bumin, ex presidente de la Corte Constitucional, estima que las estudiantes serán «forzadas a cubrirse» la cabeza.